Viña Enero 2018
INDIA Entremedio, Marcela tuvo que viajar a la India por cuatro meses para apo- yar un ejercicio de reclutamiento. Una especie de asignación temporal. Sus ojos ríen al acordarse de la primera noche. “Arrendé un departamento en un barrio musulmán. A las cinco de la mañana me despertaron los prime- ros cánticos del día a Alá”. ¿Cómo fue ese desembarco? Intenso. Aparte del calor y la basura que vi en la calle, me impresionó la cantidad de personas que viven en la calle y donde el bandejón central de la avenida se transforma en su cama. Y aunque forma parte del tejido social de India, de la composición del país, verlo es muy sobrecogedor. Lamentablemente es muy difícil romper eso, producto de la determinación social de las castas. Parece como que se resignan, es lo que te tocó en esta vida y si te portas bien te va a tocar algo mejor en la siguiente. ¿Qué aprendiste en India? A ser capaz de adaptarme. La forma en que ellos se relacionan para mí era muy violenta. Ves mucha opresión de una casta hacia otra. Por ejem- plo, vi gente que tiraba las cosas al suelo para que el sirviente las reco- giera. Cuesta mucho no reaccionar ante eso, pero no puedes decir nada, no puedes tomar partido, sobre todo nosotros que trabajamos con todo el mundo y para todo el mundo. Hay que tener cuidado con las reaccio- nes y con lo que tú digas porque puede ser interpretado como la voz ofi- cial de UNICEF. ¿Hay buena recepción por parte de los gobier- nos a las políticas de capacitación de UNICEF? En general se trabaja mucho con los ministerios y subsecretarías según el programa de coopera- ción en cada país. Por ejemplo en Liberia había una relación cotidiana con los ministros y la Pre- sidente. En Chile, con las subsecretarías. En la India es difícil acceder a las cúpulas altas, por eso se necesita mucho personal local que entienda los códigos culturales, para poder rela- cionarse con ellos de forma colaborativa. I’M NOT DEAD! Luego vendría Liberia, un país al noroeste de África, todavía con los resabios de la guerra civil del 2000, que destruyó el sistema eléctrico y de agua. De hecho, cuando llegó a vivir a Monrovia, su capital, esta todavía funcionaba en base a generadores y camiones aljibes. Yo ando por el mundo con dos maletas, mi bicicleta y cuatro baúles de madera. Ese es mi equipaje”. 40 tell. cl
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDQ4NTc0