santiago Diciembre 2017
ralmente en dehors , es decir completamente rotadas de cadera, se dice que ya hay un camino muy avanzado. De quinientas niñas que se presentaron, seleccionaron a cincuenta. Entre ellas estaba Andrea. “El mundo del ballet es mágico, muy encantador. A los diez años veía y participaba en ensayos de la compañía. Y alucinaba con las grandes baila- rinas de la época como Sara Nieto, la sala de vestuario y la de maquillaje. Fui paje en el ballet Cenicienta , Aurora en La Bella Durmiente , un cocineri- to en Cascanueces ”. Después de seis años entró a la compañía. Tenía quince cuando la contra- taron como bailarina profesional, a pesar de no haber terminado la escue- la. “La más chica contratada en la historia de la compañía junto con Lidia Olmos, quien llegó a ser primera bailarina. Me pusieron a bailar piezas muy difíciles. Mi primer ballet fue Etudes , que es justamente el ballet que vamos a presentar ahora, que es técnica pura puesta en escena de una manera coreográficamente muy atractiva. Es mostrar, en forma atractiva, lo que es una clase de ballet”. NO MÁS “El ballet a veces es frustrante, porque es difícil. Es, lejos, la técnica más compleja de todas las danzas. Son ocho años de estudio para lograr formar una bailarina con todos los requisitos que piden en una compañía. La carrera de un bailarín profesional de ballet está cada día más exigente, porque en las escuelas profesionales de ballet eligen a las niñas con pinzas, con empeine, con en dehors , con altura de pierna”. Más de una década estuvo bailando contratada por la compañía, sin embargo una tendinitis crónica, que con el tiempo derivó en fractura por estrés, la alejó durante seis meses de los escenarios. Tratamiento kinesiológi- co, cámara hiperbárica para acelerar el proceso de recuperación, hizo de todo para volver. “Cuando regresé, el dolor seguía ahí. Y dije basta, llevo doce años en la compañía, he bailado todos los ballets que soñaba. Por supuesto que yo aspiraba a más, por supuesto que me hubiera encantado haber sido solis- ta, por supuesto que me hubiera encantado haber sido Julieta en Romeo y Julieta , pero ya no le podía pedir más a mis pies después de d os años de dolor. Una comisión médica tomó mi caso y me diagnosticó artrosis. Listo, dije, no más. Sentí que esa razón fue como un empujón para tomar una decisión, porque sola, no hubiera podido dejarlo”. Habla suave, como para sí misma. “Todavía siento que soy bailarina, aun- que ya no baile. Mi cabeza siempre está en eso, viendo potenciales talen- tos, rememorando coreografías cuando escucho música clásica”. El ballet a veces es frustrante, porque es difícil. Es, lejos, la técnica más compleja de todas las danzas”. Fotografía gentileza entrevistada 35 tell .cl
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