santiago Diciembre 2017

¿Tenías las herramientas para ser profesora? Todos los exbailarines tenemos muchos conocimientos, no solo en cuanto a la técnica, sino también ligado a la experiencia; conoces muchas coreo- grafías, sabes el repertorio de todos los ballets, pero cuando supe que lo que más quería era enseñar la pasión de mi vida, decidí irme a estudiar al Ballet Nacional de Cuba, en La Habana. Fui a aprender la metodología y adquirir herramientas para formar bailarinas profesionales de ballet. Tomé cursos con la mejor maestra, quien me dio toda la pauta de qué enseñarle a los niños desde primero hasta octavo año. Fueron dos meses intensos y maravillosos. ¿Hay una metodología que sea mejor que otra? A mí me encanta la escuela Vaganova (rusa), porque a partir de ella se desarrolló la metodología de enseñanza, y luego surgieron las demás escuelas internacionalmente reconocidas. Todas estas escuelas y sus métodos tienen mucho en común, y yo intento rescatar lo mejor de cada una. Por ejemplo, nuestra raza se acerca más a la cubana, por lo que incorporo parte de su metodología durante el proceso de formación. ¿Cuáles son los imprescindibles de un buen maestro? La motivación y la entrega. Siento que cada vez me apasiona más generar pasión. El hecho de que se me acerquen con carita de felicidad a contarme que van a ir a ver Raymonda (el ballet que se está presentando ahora) como regalo de Navidad, no tiene precio. Los que hemos vivido una pasión así lo sabemos… LA ACADEMIA Cuando Andrea volvió de Cuba, presentó un proyecto a diversas municipa- lidades de la región con el fin de ser una alternativa real para todos esos Aunque suene ambicioso, me encantaría poder formar una compañía de ballet profesional en la región. Y así como copiamos modelos de otros países, sería fantástico copiar el de Estados Unidos, en el que la mayoría de las ciudades y estados cuentan con una compañía de ballet”. T niños que sueñan con ser bailarines, pero que no pueden irse a Santiago a estudiarlo en forma profesional. Pero no hubo interés. Entonces deci- dió abrir su propia escuela que hoy brilla con luz propia. ¿La mejor edad para comenzar? Entre los ocho y los once años comienza la for- mación real de ballet. No es ningún requisito haber hecho ballet antes de los ocho años. ¿Haces audiciones? No hago un examen para entrar. Yo acepto a todas las niñas que llegan. Quiero que mi escue- la sea transversal y que la pueda pagar todo el mundo. Con el solo hecho de saber que una niña está apasionada por el ballet, ya me doy por pagada. ¿Qué sueñas? Mi gran sueño es seguir buscando talentos y encantar a muchas niñas de este maravilloso arte, que tanto aporta al ser humano. Las incita al trabajo en equipo, les entrega disciplina, cons- tancia, les ayuda a mejorar la tolerancia a la frustración, les muestra que el trabajo y el esfuerzo siempre tiene sus frutos y, lo más importante, es que aprenden a valorar y a vibrar con el arte. No todas llegarán a ser bailarinas, pero todas serán el día de mañana cultas en esta materia, serán un buen público y apreciarán un buen espectáculo de danza con real conoci- miento. ¿Qué se viene para el 2018? Aunque suene ambicioso, me encantaría poder formar una compañía de ballet profesional en la región. Es una región grande, con un gran teatro, y así como copiamos modelos de otros países, sería fantástico copiar el de Estados Unidos, en el que lamayoría de las ciudades y estados cuen- tan con una compañía de ballet. Esa es la actual cruzada de Andrea. Una bailari- na que aunque ya no baile en un escenario, lo hace todos los días, a cada momento, en cada uno de sus movimientos y gestos. 36 tell. cl

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