Santiago mayo 2018
que se plasman con simbolismos. Al conocerlo encuentro la relación entre lo egipcio, lo maya y los guanches de las islas Canarias, por lo tanto me atrae muchísimo ver cómo en distintas épocas y en tiempos milenarios existe una conexión mucho más allá de lo físico. La unión de lo místico y lo terrenal, sin duda, tiene un gran sentido de autenticidad, de ser uno mismo. El arte es un espejo del tiempo. RESCATE AUTÓCTONO Desde que Mireia emigró de España han transcurrido doce años. Su bús- queda incesante por conocer y aprender in situ sobre el arte ancestral, au- tóctono y simbólico de remotas civilizaciones, marcaron su permanencia en estos países y en la relación con su propio concepto del arte. ¿Esto es lo que te trae también a Chile? La verdad es que llegué a La Serena, en el 2013, por un proyecto laboral relacionado con las terapias, pero no resultó. Con el tiempo, participé en algunas exposiciones colectivas con mis pinturas, esculturas y en una muestra de sillas recicladas. Luego, gané un proyecto para pintar un mural en el nuevo Centro Cultural de Monte Patria. Fue muy intere- sante porque investigué bastante sobre el lugar y me enfoqué en repre- sentar desde las plantas medicinales, alimento, flora, fauna, cenefas, petroglifos y vasijas molle y diaguitas. Hice una mixtura de todos los elementos y, por primera vez, uní la cerámica con la pintura en un mural. Y hoy estás realizando un gran proyecto en Casa Molle, ¿de qué se trata? Partí haciendo pirograbados en las puertas de las habitaciones y, luego, hice los faroles y la señal ética en cerámica. Ahora, estoy realizando un mural que conjuga la pintura, la escultura y cerca de quince toneladas de cerámica. Se trata de un anfiteatro que representa un gran plato ceremo- nial diaguita. Las columnas van revestidas en cerámica mural con distin- tos relieves, texturas, incisiones y ahumados, que es la manera de cómo trabajaban los molles. Van dos mallas de pintura mural con transparencias de la cultura ánima y diaguita y sobre esto va una tercera represen- tación con relieves. Usaremos mil setecientas piezas de cerámica, combinando aplicaciones de greda roja, pasta gres, esmaltadas y con pig- mentos naturales de los cerros del Valle de Elqui. Espero concluirlo en siete meses más, porque después quiero ir a Europa para ver a mi familia y presentar una exposición de mis pinturas. ¿Qué sensación tienes de este largo viaje y de todo este aprendizaje? Ha sido muy interesante porque en todos estos años me encontré con un rencor muy fuerte ha- cia el conquistador español. Se usurpó mucho la cultura y siento que de alguna forma estoy honrando las raíces de un pueblo conmi arte. Mi intención es rescatar lo autóctono, generar un diálogo armónico entre lomoderno y lo ancestral y seguir en la búsqueda de mayor conocimiento; ahora quiero aprender a forjar y a soldar el fierro. Es que la vida es un constante aprendizaje, de lo contrario me aburro ¡no podría pintar o hacer siempre lo mismo! … me atrae muchísimo ver como en distintas épocas y en tiempos milenarios existe una conexión mucho más allá de lo físico”.
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