Serena Octubre 2017

49 tell. cl ¿La observación es un punto importante? ¡Sí! En cualquier presentación me detengo a observar lo que está pasando con los invitados o pongo atención en qué dijeron durante el discurso para crear los cantos improvisados y en distintas tonadas. Voy dinamizando para que no sea repetitivo y uso diferentes instrumentos. Nunca uso pautas, a menos que alguien me pida algo especial. Me gusta actuar al principio del show porque la gente está más atenta y porque me gusta prender y amenizar el ambiente. ¿Hay mucho de picardía, también? Todas las gamas de las emociones están presentes en una paya. A mí me gusta la picardía y el desafío de estar picaneando al contrincante para que me responda de la misma manera. También me interesa hablar sobre temas profundos, que van desde lo esencialmente humano hasta lo cotidiano de la vida. Me ha tocado improvisar en funerales, matrimonios, cumpleaños, etc. ¿Logras llevar al papel estas creaciones? Muy poco, porque como es improvisado no grabo nada, ¡ya fue! A modo de anécdota, en una oportunidad un payador de Pirque hizo un brindis que me parecía muy conocido, pero no pude asociarlo a alguien. Cuando le pregunté de quien era la paya me dijo: “es tuyo, pues”. ¿Y qué decía esa paya? Brindo por la canela y por el clavo de olor, que le dan mejor sabor al agua de la tetera. Chuchoca pa` la cazuela que yo muy bien disfruto, el gallo estará de luto en este acontecimiento… él sufriendo los tormentos y yo comiéndome sus tutos. PREMIO REGIONAL El año pasado, Talo Pinto fue reconocido por el Consejo de la Cultura y las Artes en virtud de su aporte y fomento de las tradiciones de nuestro país, a través de la música. Un premio que recibió con orgullo, pero al mismo tiempo afirma: “hace diez años no habría aceptado mi postulación a este reconocimiento”. ¿A qué se debió ese cambio? He llegado a unamadurez, por lo que puedo vanagloriarme de los pocos laureles que he ganado. Cuando la directora regional del Consejo de la Cultura y las Artes, Daniela Serani, me dio la noticia, debo reconocer que le dije: “si no hubiese sido porque he ido a cantar a lugares recónditos de la región, que no alcanzan a ser ni siquiera villorrios, con escuelas de dos, tres o cinco estudiantes, no habría tenido el valor de aceptar este premio”. Esto puede sonar algo soberbio, pero no lo es. Cuando voy a estos lugares lo que hago es nutrirme de la esencia de nuestras tradiciones y doy a conocer algo que los niños nunca han visto ni han escuchado. ¿Has tenido la posibilidad de conocer todo el país gracias a la música? Lo único que no conozco es la Antártica y la Isla de Pascua. Me interesa visitar todos los rincones de Chile y puedo jactarme de conocer mucho más a lo ancho que a lo largo, gracias a la música. En esta región me quedan muy pocos caminos secundarios por recorrer. Como dijo un amigo ‘el payador es como un futbolista’ si no se practica, no resulta…”. independencia económica para tomar sus propias decisiones. Fue así como optó por estudiar pedagogía en Música y hace treinta años es docente en el Departamento de Música de la Universidad de La Serena. ¿A tan corta edad las cuecas ya eran tus composiciones predilectas? En ese momento no tenía conciencia de lo que cantaba. Cuando estudié música me di cuenta de que la cueca improvisada era una tradición única y original de la Región de Coquimbo. En la década del ochenta, cuando comencé a tomar contacto con los payadores de la zona central, improvisé una cueca y para ellos fue una tremenda novedad. Uno de ellos me dijo que se sabía cerca de cincuenta cuecas, pero que nunca se le había ocurrido improvisarlas. Después conocí a Margot Loyola, a Raúl de Ramón, a Manuel Dannemann, gran investigador de nuestras tradiciones, y ellos me decían que la cueca no se improvisaba en ninguna parte de Chile, pues no tenían la información de que en Coquimbo sí se hacía. LA TÉCNICA DE LA RIMA Sin duda, improvisar es un talento, ¿cómo logras potenciarlo? Lo sigo potenciando cada día. He dado clases a cerca de cuatrocientos estudiantes en un año y a todos les he enseñado a improvisar y más de alguno lo ha aprendido. En ciertos talleres o electivos aparecen el canto de la décima, el canto de la cueca o el canto del acople, y a cada uno de estos cantos le he sumado la improvisación. Ahora, de cómo lo cultivo, la verdad es que todas las semanas hago dos o tres presentaciones, que pueden ser eventos pagados o ad honorem en colegios o juntas de vecino. En cada una de ellas siempre improviso… como dijo un amigo “el payador es como un futbolista”, si no se practica, no resulta… ¿Pero en la dinámica de la paya, se mezclan varias técnicas? La paya se da entre dos personas o más, si lo hago solo, es una improvisación. Las payas son al ritmo de tonadas, de cuecas o del canto a lo poeta. Ahora, la fórmula está en la técnica de la estructura poética de la rima que va acompañada con la música.

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