rancagua Noviembre 2017

41 tell. cl LA BUENA MESA Buda es el nombre de esta nueva apuesta. Sus dueños, Marcelo Fuentes y Claudia Salgado (matrimonio). Ambos, y junto a sus tres hijos, decidieron dejar la agitada vida de la ciudad para irse como plan familiar a vivir a Pichilemu hace tres años. Hoy, entre sus proyectos, está el recién inaugurado restaurante, instalado en una antigua casona del centro, la que a su vez hace de hostal boutique. “Esta es una empresa familiar, que ha sido el resultado de mucho trabajo”, cuenta Marcelo. El restaurante tiene una decoración que va de la mano con su nombre, es relajado, integra distintas esculturas de Buda, sillones de pallets con cómodos cojines, paredes revestidas con respaldos en capitoné, mesas que son trozos grandes de troncos, una terraza con árboles, la barra, y un espacioendondeexponenobrasdeautores locales. Lamúsica: electrónica. Aquí hay una carta abundante y un menú diario. Probamos el atún rojo encostrado con diferentes tipos de sésamo, con hojas de kale salteada, acompañado de puré de zanahorias glaseadas y aliño oriental; los ravioles en masa de cacao, rellenos de hongo champiñón y queso con salsa de puerros, y el lomo vetado a la plancha. En su carta, además, destacan el mero a la plancha; los mariscos a la provenzal, y los sorrentinos en masa de betarraga y el exquisito volcán de chocolate. Cabe destacar que en este restaurante todos los platos vienen con su maridaje, y el sommelier es el destacado Marcelo Pino. El equipo lo componen la chef mendocina Mariana Toledo, la sommelier Leticia Orozco, y Renata, la hija del matrimonio que se encarga de la barra. “Nosotros tenemos una gastronomía de productos estacionarios. No me gusta definir la carta, ponerle un concepto. Lo que sí, trabajamos con productos locales y cada tres meses cambiamos la carta”, dice la chef. Buda Buda Av. Daniel Ortúzar 661, Pichilemu

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