rancagua Octubre 2017

viendo el financiamiento, pero lo más probable es que vayamos”, comenta el profesor. ¿Qué sintieron cuando vieron los primeros resultados en su experimento? Luciano: Ya estábamos algo desesperanzados después de probar con tantas plantas, pero cuando llegó el momento de sacar el experimento de la estufa de cultivo y vimos un área alrededor de la bacteria, fue fuerte. Se te vienen a la mente todas las cosas que puedes hacer. Es algo tuyo, y eso nos hace tomarle el peso y motivarnos cada día a seguir trabajando más. ¿Qué los motivó a descubrir este principio activo? Luciano: Fue el deseo de generar algo nuevo, propio y no estar haciendo experimentos en Internet o en YouTube, sino que algo donde nosotros pudiéramos hacer nuestro aporte y entregar nuestro granito de arena a la ciencia. La materia la vas a aprender en el colegio, pero el hecho de estar generando cosas propias, eso no lo logra cualquier estudiante. ¿Cómo recibieron la medalla de plata? Fredy: Siempre nos pasa lomismo, nunca esperamos nada. Sólo íbamos a disfrutar. Yo no podía estar presente cuando los niños presentaran su proyecto y los evaluaran. Había setecientos noventa proyectos de ciencia y más de mil quinientos planes a nivel mundial. Solo China llevaba treinta proyectos de ciencia. De Latinoamérica éramos los únicos chilenos en este rubro. ¿Cuál sería el siguiente paso en la investigación? Fredy: Por ahora necesitamos ayuda científica para poder armar esto, yo he estado en conversaciones con científicos de laboratorios para empezar a mejorar, cambiar o seguir en la misma línea de investigaciones, para eventualmente poder convertirlo en un antibiótico. Ya no es ciencia escolar, esto ya salió de ahí... Luciano: En este momento, para seguir trabajando, nos faltan implementos, ya llegamos al principio activo, pero ahora hay que irse a la vía molecular, que es otro grado, algo más a nivel universitario y más elevado de lo que nosotros estamos acostumbrados. ENAMORARSE DE LA CIENCIA Para el profesor detrás de este proyecto, el éxito se logra con esfuerzo y con fracaso. “Esto es un proceso, tienes que pasar por todo”, dice Fredy, quien en un par de años pasó de construir estufas con plumavit para su precario taller de ciencias, a montar un laboratorio en el colegio de

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