rancagua Octubre 2017
conocida como antibiograma. “Cultivamos bacterias en una placa petri y luego añadimos al centro un extracto de la planta. Si aparecía un círculo alrededor del extracto, era señal de que este estaba impidiendo el crecimiento bacteriano, lo que se conoce como halo de inhibición”, explica Fredy. Los estudiantes llevaban un año ensayando con extractos de diferentes plantas como el matico, el boldo y el aloe vera sin obtener resultados, hasta que luego de descartar la aceituna, se les ocurrió probar con las hojas del olivo. Una tarde, al abrir la estufa de cultivo, vieron que se había generado una pequeña área alrededor del extracto del árbol. En ese momento Felipe entró a la sala donde se encontraba su profesor, diciendo: “¡Profe, profe, mire, venga a ver la estufa!”. “Qué pasó, ¿explotó?”, preguntó el profesor. “No, mire lo que está pasando acá, hay un halo”. ENSAYO Y ERROR “Fuepuroensayoyerror, así comoAlexander Flemingdescubrió la famosa penicilina”, dice Fredy. De esta manera, Luciano y Felipe demostraron que el principio activo del olivo funcionaba contra bacterias patógenas como la Eschericha Colli, común en enfermedades gastrointestinales y respiratorias, el Estafilococo Aureus, Estreptococo y Proteus Mirabilis (causantes de faringitis y enfermedades gastrointestinales). Luego compararon los resultados con los antibióticos utilizados contra esas bacterias, y así el proyecto se hizo más ambicioso e innovador. “Funcionó, y lo mágico es que era ciencia escolar”, comenta el profesor, quien además enseña microbiología en la Universidad Católica del Maule. “Ni siquiera en la universidad había logrado lo que hicimos con estos niños”. Aunque el equipo de pequeños investigadores no ha creado un antibiótico, una de las opciones a futuro es poder desarrollar el principio activo que descubrieron y probar su efectividad en animales o en humanos, para eventualmente descubrir un medicamento contra bacterias patógenas. La investigación hoy está siendo patentada, mientras que Felipe y Luciano ya están invitados a presentar su proyecto a ferias científicas de Turquía, China, Londres, y Alemania. “Aún estamos 38 tell. cl En este momento, para seguir trabajando, nos faltan implementos, ya llegamos al principio activo pero ahora hay que irse a la vía molecular, que es otro grado, algo más a nivel universitario y más elevado de lo que nosotros estamos acostumbrados”, Luciano Imas.
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