Rancagua marzo 2018

padre que se dedicaba a talar árboles. Los olores de la cocina moldearon su infancia. “Me encantaban las comidas caseras y aprendí a cocinar de chiquitito. Después estudié gastronomía en el Instituto Diego Portales de Santiago. Estaba predestinado”, señala. También vendió confites en las playas hasta los catorce años, y fue salvavidas y repartidor de pizzas para pagarse sus estudios de cocina. Al vino llegó en 2007, gracias a que hizo la práctica en el hotel Ritz- Carlton. “Ahí estaba el restorán Wine 365, donde el vino se vivía todos los días. Magda Saleh era la sommelier . Ella nos enseñaba sobre el tema a un compañero y a mí. También hacíamos un intercambio: nosotros le dábamos comida y ella nos daba a probar vino”, recuerda. Luego de trabajar como colectivero en Rancagua y ahorrar lo suficiente, ingresó en la santiaguina Escuela de Sommeliers, donde actualmente da clases de Servicio del vino y de Agua. En 2012, con aportes de Wines of Chile y la Municipalidad de Pichilemu, consiguió una pasantía en el hotel- boutique Terravina, en Southampton, Inglaterra, con Gerard Basset, que es considerado el mejor sommelier del mundo. Su próxima meta sería cursar un máster en Londres o en Estados Unidos. “Hay 215 master sommeliers en el planeta, el único sudamericano es el chileno Héctor Vergara. Como sommelier uno tiene que estar aprendiendo siempre. Lo ideal es perfeccionarse en el extranjero, pero no todo el mundo puede”, subraya. ¿Qué es lo más apasionante del vino? La cultura, la historia que hay detrás, lo diverso que es. Lomucho que te puede asombrar un vino simple o lo mucho que te puede decepcionar un vino que, supuestamente, era una maravilla y nada que ver. El trabajo que hay desde el viñedo hasta la botella. Es una cosa maravillosa. ¿Y qué hace falta para ser un buen sommelier ? Primero, la humildad, porque uno presta un servicio. Tenemos que ser encantadores, creadores de experiencias únicas, creativos, también, y con mucho conocimiento, y ser sociables, con una capacidad de desenvolvernos con todo tipo de personas. ¿Cómo ves el mundo de los sommeliers en Chile? No es fácil, porque estamos lejos de todo. No tenemos vinos del mundo para degustar 40 tell. cl No es fácil ser sommelier en Chile, porque estamos lejos de todo... Acá tampoco está la mentalidad de tener a un sommelier , salvo en hoteles cinco estrellas y restoranes de lujo. Falta que el tema se profesionalice y que el sommelier sea parte del inventario de un local. Es importante, si se quiere dar un buen servicio”.

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