Norte junio 2018
78 tell .cl AMOR EN EL DESIERTO En la oficina salitrera Victoria, y gracias a la intervención de unas primas, fue que Donato y María Angélica Welsh se conocieron. Ambos se reconocen como “hechos el uno para el otro” y para muchos son un ejemplo a seguir, no solo por el amor que se profesan, sino además por la pasión que ponen en cada proyecto que emprenden, siempre juntos. Él en los motores, fierros y conducción, y ella en la administración y recursos humanos. La familia fue siempre lo más importante, y sus hijos —Donato, Mariella y Paola— lo demuestran, conformando un equipo de trabajo excepcional. María Angélica, cuenta que en el año sesenta y ocho llega el primer bus moderno desde Alemania a la empresa y se le cambia el nombre por Santa Rosa. ¿Qué simboliza para ustedes Santa Rosa? Es nuestra gran protectora. Como familia católica ponemos siempre los vehículos de nuestra empresa bajo su alero. Cada vez que traemos vehículos nuevos, un sacerdote los bendice, incluidos los conductores y las instalaciones. Para nosotros es algo importantísimo, nos encomendamos y nuestro personal también se siente comprometido con ello. Se puso ese nombre porque el primer bus llegó un 30 de agosto que es Santa Rosa. ¿Cómo describiría estos años como empresarios? Siempre de grandes satisfacciones. Por tu vida pasa mucha gente, trabajadores que son como tu familia, porque además siempre vimos nuestro negocio como una gran empresa familiar, y la verdad es que tratamos a nuestros trabajadores como parte de nuestro núcleo. Existe un real cariño y esperamos que lo sientan. Ahora ya tenemos más edad y no estamos siempre como quisiéramos, pero seguimos compartiendo los momentos importantes. María Angélica, ¿qué momento ha sido clave en su consolidación? La expansión minera fue todo un desafío. Fue un proceso abrupto; de pronto la población de Iquique aumentó explosivamente y tuvimos que dar un golpe de timón. Debimos detenernos y planificar la mejor forma de abordar este nuevo mercado, porque de no hacerlo, podríamos haber estado en serios problemas. Pusimos en marcha un estricto plan de acción. Crecimos, pero de manera medida, pues tomamos la decisión de avanzar con responsabilidad y, sobre todo, con seguridad. En 1994, además del interprovincial, salíamos a otras comunas como Arica, Antofagasta y Calama. Hoy sólo cubrimos la región y Arica, porque nuestro principal foco es la minería. Fue un desafío, pero lo manejamos bien y concentramos todas nuestras energías en ello. ¿Cómo enfrentaron ese periodo? Estudiando y aprendiendo todo concienzudamente. Mi marido, Donato, se Queremos aportar al cuidado del medioambiente, porque cada vez entendemos de mejor forma que la herencia que podemos dejar a la próxima generación no solo se limita al negocio, sino que tiene que ver con el contexto en el que se desarrolla”.
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