Norte junio 2018
Impecable Donato Cervellino Pese a estar desafiando las carreteras más peligrosas del desierto, la empresa de la familia Cervellino tiene una trayectoria de más de siete décadas sin registrar ni un solo accidente. Pullman Santa Rosa es la demostración de que la seguridad, la planificación y sobre todo la unión hacen el éxito. Creciendo junto a Iquique, la familia Cervellino Welsh es protagonista de una emblemática historia de negocios. Texto y fotografía: Soraya Valdivieso V. E l oasis de Pica fue el lugar que los Cervellino, recién llegados a Chile después de la Segunda Guerra Mundial, escogieron para vivir. Y la decisión fue por el parecido de este pequeño poblado con Oppido Lucano, sector al sur Italia donde se unió en matrimonio la pareja formada por Benedicto Cervellino Ragone y María Calzaretta Frontutto. Los jóvenes italianos jamás imaginaron que tan pequeño espacio cultivable de tierra en el desierto, sería el escenario perfecto para su historia de amor y esfuerzo, con cinco hijos y una impecable trayectoria empresarial que hoy se consagra en una tercera generación a cargo de Pullman Santa Rosa. La historia de Santa Rosa tuvo su génesis en “La Piqueñita”, vehículo mixto, de carga y pasajeros, que conquistó las carreteras, aún de tierra. Así, don Benedicto comenzó su primera flota de buses. A los dieciséis años, Donato, el menor de cinco hermanos, siguió los pasos de su padre y se dedicó ciento por ciento al trabajo. Su hijo, que heredó su nombre, lo describe como un hombre diligente, bonachón, pero sobre todo prudente, característica que, según sus palabras, los ha llevado a ser lo que son hoy. “Crecer de forma segura y a escala ha sido el principal factor de éxito”, explica Donato. tradición 77 tell .cl
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