concepción junio 2018
un libro para relatar cuánto influyeron en mi vida. Todas, además de nues- tra querida mamá, aportaron a nuestra educación de un modo muy espe- cial, y fuimos niños muy felices por esa fuente enorme de amor que ellas nos dieron. ¿Qué motiva tu vocación de servicio? Por una parte, mi abuela paterna era muy generosa; siempre estaba preo- cupada de ayudar a quien lo necesitara, especialmente en la familia. Ella nació en Valdivia y estaba atenta a cualquier necesidad de sus parientes del sur, y era muy amiga de Erna Dreyer, la admirable dama que a su muer- te donó los terrenos para el entonces Sanatorio Alemán. La casa donde crecimos estaba ubicada en un barrio donde había profesionales de ofi- cios, como modista, peluquera, tapicero, zapatero, y también había alma- cenes, panadería y carnicería. Mi mamá, Adriana Pümpin Belloni, conocía el nombre de todos, conversaba con ellos y sabía de sus necesidades. Si algún niño necesitaba apoyo escolar, ella se ofrecía como profesora (su especialidad era el francés). Una vez, una mujer tocó el timbre para pedir comida para ella y sus hijos y mi mamá los hizo entrar y les dio almuerzo. También, en el colegio, nos inculcaronmucho la vocación de servicio propia de la congregación de los Sagrados Corazones. ¿Qué te llamó la atención cuando serviste de intérprete en ONU Mujer? Siendo bilingüe en inglés, me vi inmersa en un ambiente donde la jerga técnica simplemente me impedía comprender con exactitud de qué se estaba hablando. El nivel diplomático a menudo aborda los problemas como el combate de la violencia en contra de la mujer con pompa en el discurso, citas de estu- dios y estadísticas, todo muy científico, pero sin llegar a lo esencial, que tiene que ver con la educación y la inculturación de los valores, par- tiendo por el amor y el respeto a las personas. ANSPAC ¿Por qué elegiste ANSPAC para servir a la comu- nidad? La mujer tiene un gran poder en cuanto al impacto que puede lograr en las vidas de otros, no sólo de sus hijos y su marido o pareja, que parece ser lo más obvio, sino de sus amigos, compañeros de trabajo, y quien quiera que se cruce en su camino. Esa es mi experiencia de vida. ANSPAC tiene algo que es hermoso: une a mujeres que han tenido el privilegio de las opor- tunidades con otras menos favorecidas, en un programa de superación que las favorece a todas en un ambiente de cariño, confianza, amistad, alegría, crecimiento y esperanza. ¿Qué sabe uno cómo vive una mujer jefa de hogar en una población cuando uno vive en un barrio La justicia social no depende de un ministerio, sino de la voluntad de todos en involucrarse en la tarea de educar, de acompañar, de compartir, de abrazarnos y sentirnos personas iguales en dignidad y derechos”. 30 tell. cl
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