concepción junio 2018
Lo primero es enseñarles a quererse a sí mismas, de ahí parte todo. Y no es un asunto puramente emocional; se basa en el conjunto de habilidades que ellas mismas y sus compañeras van descubriendo”. acomodado? Ese conocimiento lo da el taller que realizamos y hace que uno comprenda que la justicia social no depende de un ministerio, sino de la voluntad de todos en involucrarse en la tarea de educar, de acompañar, de compartir, de abrazarnos y sentirnos personas iguales en dignidad y derechos. ¿Cuál es su objetivo? Nuestra idea es educar a la mujer, potenciarla, para que ella sea la mejor versión de sí misma y tenga un impacto positivo en su medio, y moti- varla para que logre sus metas. Hay tantas muje- res cuyos sueños quedaron en el camino por algún tipo de abuso, por falta de oportunidades, fracasos, etc., y ellas muchas veces son el pilar emocional, espiritual y valórico de la familia; si ellas están heridas, o sufren a causa de su vul- nerabilidad, ¿quién las ayuda? ¿Cuál es la importancia del papel de lamujer en la sociedad? Es crucial. El Creador nos hizo diversas al hom- bre por un buen motivo; tenemos una sensibili- dad diferente, somos más detallistas, estamos orientadas al otro, realizamos varias tareas al mismo tiempo, tenemos una gran capacidad de comunicación y somos formadoras por naturale- za; de hecho, más del sesenta por ciento de los profesores en Chile son mujeres, y cuando uno se acuerda de su profesora más querida, recuer- da que ella no sólo le enseñó su materia, sino T que también le curó una herida, le dio un buen consejo, le compró almuer- zo, etc. El impacto social de la mujer es por esencia trascendente, amén de todas las capacidades técnicas y laborales que pueda desarrollar en cual- quier ámbito. Mi hermana es doctora en química y mi hija estudia cuarto año de ingeniería civil mecánica. Hace cien años eso era casi imposible, y ellas hoy hacen una diferencia con su ser femenino en un medio antes reservado a los hombres. ¿Cuáles son las herramientas para ayudar a la mujer a salir de su vulne- rabilidad? ¡Son muchas! Lo primero es enseñarles a quererse a sí mismas, de ahí parte todo. Y no es un asunto puramente emocional; se basa en el con- junto de habilidades que ellas mismas y sus compañeras van descu- briendo en el taller, que dura un ciclo de tres años (dos horas, una vez por semana), donde hay una serie de temas que abordan áreas específi- cas como la actitud, la capacidad de discernir, la comunicación, temas de nutrición y salud; y también situaciones como la angustia, la depresión, el duelo, el nido vacío, etc. ¿Qué resultados has visto en las mujeres que participan? Lo primero es que recuperan la sonrisa, se abren y comparten entre ellas creando lazos que se transforman, a la larga, en vínculos protectores: la vecina ya no sale a comprar el pan dejando solos a los niños, sino que se lo encarga a su amiga. Se restablece la confianza, aumenta la alegría, crece la esperanza, y quienes asumen el desafío personal de emprender, pueden lograrlo con la ayuda técnica necesaria. Para uno, como monitora, la ganancia es enorme en cuanto a las experiencias de vida, los logros, el compromiso, la fidelidad de las asistentes, el cariño y alegría que ponen en lo que hacen, su esfuerzo, su generosidad y la huella que dejan con su ejemplo en sus familias y en la comunidad. Uno se va autoeducando al realizar el taller, y puede comprobar sus efectos en la propia familia y en el entorno. A mí me hace profundamente feliz. 31 tell .cl
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