concepción Enero 2018

Fue duro al comienzo. Ser la hippie entre los abogados y la formal entre los músicos, es no encajar en ningún lado”. Después de un año, entendió que no podía vivir sin una u otra actividad. “De repente se cerró el círculo. Descubrí que tenía ambas vocaciones y se relajó la constante tirantez de mi vida entre la abogacía y el canto”. Una de las anécdotas que ejemplifica el cómo conviven sus dos mundos, es lo que le ocurrió en 2014, cuando viajaba a estudiar un magíster en Derecho en la Universidad de Alcalá de Henares, en Madrid. Por diversas circunstancias, el día antes de viajar coincidió con el lanzamiento de su primer disco Canciones bien intencionadas , con doce títulos. No alcanzó ni a disfrutar de este logro importante para cualquier músico, pero ella sabía que así era su vida: una constante vorágine entre sus dos pasiones. LADO MUSICAL Liliana, cantante y compositora, hace música popular con raíz folclórica. Desde 2000, ya cantaba en la universidad, con su grupo Son de la Lex. En 2011, forma Liliana Riquelme y banda, con cinco músicos, donde hasta el día de hoy permanece el jazzista Rodrigo Álvarez. A fines del año pasado, realizó un homenaje a Violeta Parra, junto a su grupo, donde tocaron las tonadas de Violeta, respetando su legado, pero con instrumentos eléctricos. La presentación fue vista en la Universidad Andrés Bello, UCSC y en la Escuela de Leyes de la UDEC. Su vida ha estado marcada por la música y el contacto estrecho con el público desde el escenario. Disfruta de cada presentación, donde se preo- cupa hasta del último detalle, para conseguir un espectáculo impecable. ¿Cómo influyó tu infancia en tu gusto por el folclor? En las fiestas familiares se cantaba y bailábamos cueca como la cosa más natural. En casa, había discos, casetes, un piano y, por supuesto, una gui- tarra que empecé a explorar desde chica. Unos tíos folcloristas me dieron a conocer el mundo de los payadores a los doce años y eso me deslumbró. 38 tell. cl

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