concepción Enero 2018

es dinámico y mezcladito, con más vida que escuela. Solo puedo decir lo que no es, no es rock, no es jazz, no es balada pop, no es docta, no es de la cultura tradicional campesina. No sé y no siento la necesidad de saberlo tampoco. ¿Quiénes son tus referentes en cuanto a música? Lo que escucho se nota en lo que canto, aunque no he buscado tomarles de referencia. Escucho a Violeta, los Inti, Congreso, Silvio, Mercedes, Ceci- lia Tood, Lilia Vera, Susana Baca, Sui Géneris y Santiago Feliú. De mis contemporáneos, escucho con mucha admiración a Aca Seca y Eli Morris; de Manuel García tengo un tema en el disco que amorosamente me auto- rizó grabar. ¿En qué escenarios internacionales has cantado? He cantado en Madrid y en Barcelona. De España me invitaron a volver y de Montevideo también, veamos cómo se dan las cosas. ¿Qué significa para ti Violeta Parra? Una muestra de lo que es poner el corazón de revés. Se despojó de sí misma para ser artista. Llevó todo al límite. Un genio. ¿Tienes otro proyecto respecto a Violeta Parra? Con otras seis cantoras participamos en el proyecto Voy a cantarme una cueca, financiado por el Fondo de la Música, del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, donde cantamos las cuecas recopiladas por Violeta Parra, tratando de hacer lo mismo que la recopilación original. Nos hemos presentado en San Rosendo, San Pedro de la Paz, Chiguayante, Concep- ción, Lota, Penco y Tomé. Era tanta la sabiduría y con tanta musicalidad que se entregaba, que era el éxtasis. A los quince años escogí mi primera guitarra. ¿Qué es lo que más te gusta de cantar? Hacer comunidad. Partí en el coro del colegio y lo que se produce cuando las voces ensamblan y uno está en medio de esa vibración colectiva, es muy especial. Prefiero estar en grupo, con otros cantantes o con músicos con los que mezclar texturas de voces e instrumentos. No canto sola más que por necesidad e incluso así sigue siendo lo colectivo lo que me mueve, porque vas sintiendo cómo se llena el aire hasta que la vibración toca al otro e interactúas. LEYES ¿Cómo compatibilizas tu trabajo como abogada y tu pasión por el canto? Fue duro al comienzo. Ser la hippie entre los abogados y la formal entre los músicos, es no encajar en ningún lado. Parecían dos bandos entre los que tenía que escoger, pero no pude, son dos pasiones. Vivo de la práctica profesional, pero me rehúso a hacer de la música un pasatiempo, eso sería resignarme, entonces trabajo el doble, salgo de la oficina y ensayo, estudio, grabo y toco. Es la vida que escogí. ¿De qué se trata tu primer disco? Canciones bien intencionadas no tiene mucho hilo conductor. Son cancio- nes compuestas en momentos muy diversos. Una canción de cuna por la llegada de mi sobrino, una in memoriam a la partida de un amigo y el bolero que todos alguna vez lloramos a quien no nos quiso querer, pues lo grabé también en ese disco. Son mis vivencias. ¿Cómo definirías tu estilo? Es conflictivo definirse. A pesar de que muchos cantamos con este pris- ma, construido de folclor, de pop, de jazz, no tenemos denominación aún. Algunos le llaman folk chileno. Me gusta creer que canto folclor, que Me gusta creer que canto folclor, que es dinámico y mezcladito, con más vida que escuela”. T 39 tell .cl

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