TELL MAGAZINE MAYO 2023
62 tell. cl mucha pasión, y quedé maravillada, me di cuenta de que ese mismo sentimiento de cariño al oficio quería transmitir en mi pastelería. Bajo esa inspiración nació Ánima, nombre que viene del latín anima (que significa alma)”, recuerda Javiera. ¿A qué te refieres con recetas reales? Lamentablemente pasa bastante en Chile que hay muchos ingre- dientes industrializados y sintéticos. Yo estudié cocina para preparar un merengue desde cero, por ejemplo, no para utilizar una base y agregarle agua. Fue un poco decepcionante y me tocó en varios tra- bajos. Por otro lado, quería derribar el mito de que las pastelería o los postres tienen que ser súper azucarados o grasosos. Los dulces se asocian a la culpa, a algo negativo, y no tiene por qué ser así. “Por lo mismo, también trabajé en el extranjero, en un hotel de Canadá e hice una pasantía en Perú en el restaurant Central del chef Virgilio Martínez Di Santo, ranqueado como uno de los me- jores del mundo, y que se ha hecho famoso por integrar insumos indígenas a sus preparaciones. Esto me ayudó mucho a conocer otras culturas y cocinas. Y tuve como mentores al Leo y la Carito del restaurante La Caperucita y el Lobo de Valparaíso. Ellos me enseñaron mucho sobre los altos estándares en cocina, del cui- dado de los procesos y los ingredientes. Al final, todos esos cami- nos me llevaron a lo que estamos desarrollando hoy con Ánima”. COMPLEMENTO PERFECTO Pero esta historia no sería lo mismo sin la llegada de Estefanía, ingeniera civil industrial, quien vino a ser el complemento perfec- to para Javiera, porque cada una desde su área han logrado crear un concepto en torno a lo natural, cercano y respetuoso, no sólo con las personas, sino que con el medio ambiente. “El comienzo fue complejo porque partí sola e intenté hacer una pastelería saludable, integral, con menos grasa, aceite y azúcar… pero ese concepto no fue muy bien recibido y la gente me seguía pi- diendo pastelería tradicional. Si bien de ese tiempo rescato dos de nuestras tortas más queridas: la carrot cake naranja y la hojarasca, pues también me abrieron las puertas como proveedora de varias cafeterías, necesitaba ayuda para administrar”, cuenta Javiera. “Somos primas hermanas por parte de nuestros papás, quienes trabajaban juntos en el mundo agrícola. Desde chicas nos juntába- mos en el campo y tenemos muy bonitos recuerdos de esa época, de la cosecha de la fruta y de respetar lo que nos daba la tierra. Al crecer yo me fui por otro rubro, me encantaban los desafíos y lograr objetivos. Primero partí trabajando en el área de innovación y em- prendimiento, pero mi gran escuela fue LATAM Airlines, donde me desarrollé profesionalmente por cinco años”, agrega Estefanía. Nuestra propuesta no era común para ese entonces, y con el paso de los años se logró consolidar en lo que somos hoy: una pastelería de producción casera, en manos de profesionales, con ingredientes más naturales, no procesados, sin saborizantes ni colorantes artificiales”. Rocío Romero, Francisca Cantillana, Estefanía Echeverría, Javiera Echeverría, Eric Morrison y Constanza Sáez.
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