TELL MAGAZINE ABRIL 2024

68 tell. cl loft . Por la cercanía que tenía con las universidades, en un sec- tor comercial que en ese tiempo estaba mucho más activo, se veía rentable, pero el proyecto estuvo seis años detenido hasta que se pudo echar a andar”, recuerda. ¿Ahí nace La Joya? Así es, yo egresé de la universidad el 2012, pero al comienzo no me involucré mucho en esto porque hice algunos proyectos per- sonales y mis hermanos estudiaron otras carreras. Mi papá siguió con su panadería (trabajó hasta los ochenta y seis años) y en el 2016, con el apoyo de mi mamá, Elizabeth Pusic, más la asesoría de un excompañero de la universidad, Leonardo Zúñiga, creamos el concepto y la marca La Joya. Fue así que con el estudio creativo Zúñiga Studio se hizo una remodelación total y se creó La Joya Hostel, como un primer negocio, tomando como base el proyecto original, pero pen- sado para jóvenes viajeros, bajo un concepto vanguardista y moderno. Se mantuvo la idea del loft con áreas comunes am- plias y cómodas e integración de diversos servicios para los turistas. “De inmediato recibimos muy buena acogida y surgió también el proyecto de Paralelo Cowork, un espacio de trabajo para emprendedores, organizaciones y empresas. Con catorce oficinas, sala de capacitaciones y de reuniones, es ideal para establecer contactos y traer equipos completos desde otras regiones. Se pueden hospedar en el hostal, usar las salas y comer en el restaurante. Ese es un plus que no tienen todos. También hemos invitado a muchos emprendedores a dar char- las y la junta de vecinos, es importante generar redes que ayu- den a la ciudad”. SABORES Y RECUERDOS “La Joya Sánguches es un restorán con sabores, recuerdos y rinco- nes porteños. Si bien fuimos aprendiendo sobre la marcha a ma- nejar un negocio de estas características, queríamos partir con un producto que era tendencia entonces y que lo sigue siendo: la ham- burguesa. De a poco fuimos agregando distintos tipos de tragos de autor, sánguches, cervezas, tablas para compartir, chorrillanas, platos, ensaladas y postres. Hoy somos una marca consolidada y reconocida en Valparaíso, la gente nos busca y nos prefiere”. ¿Cómo ha sido trabajar en familia? Un aprendizaje, mi gran escuela fue mi papá. Está a punto de cumplir noventa años y cuando él se retiró, se cerró la panade- ría, pero siguieron los proyectos familiares en pie. Los primeros años con la ayuda fundamental de mi mamá, que hoy sigue pre- sente como parte del directorio. También mi primo, Josip Pusic, mi brazo derecho en todo el proceso y en los distintos negocios. No puedo dejar de mencionar a mi señora, Carolina Castro, fui- mos papás hace diez meses, y ha sido mi gran apoyo. A pesar de todos los desafíos de estar en Valparaíso han seguido adelante… Sí, el 26 de enero cumplimos siete años, hemos pasado por altos y bajos, crisis económicas, el estallido social y la pandemia que fue demoledora para tantas empresas. Hemos visto desaparecer y emigrar a tantos vecinos y conocidos, pero tenemos una fuerte convicción de recuperar nuestro barrio, de seguir emprendiendo en una ciudad que, a pesar de todo el daño que ha sufrido, sigue teniendo un gran potencial turístico y gastronómico. Queríamos partir con un producto que era tendencia entonces y que lo sigue siendo: la hamburguesa. De a poco fuimos agregando distintos tipos de tragos de autor, sánguches, cervezas, tablas para compartir, chorrillanas, platos, ensaladas y postres. Hoy somos una marca consolidada y reconocida en Valparaíso, la gente nos busca y nos prefiere”.

RkJQdWJsaXNoZXIy NDQ4NTc0