TELL MAGAZINE FEBRERO 2023
68 tell. cl mensajes por las redes sociales preguntando si tenemos otro lo- cal en el centro de Viña del Mar; también nos aconsejan que de- beríamos cambiarnos, pero hay mucha gente que agradece que estemos acá, en un ambiente más familiar y tranquilo”. ARTE EFÍMERO Artista y profesora de artes visuales, ha sido muy importante para Alison experimentar con el color y las texturas y es algo que ha aplicado en cada rincón de Mandrágora. “Cuidar los detalles, hacer algo visualmente atractivo, que impacte y deje huella, es un arte efímero que desaparece, pero aunque medio metafórico, queda ese amor adentro, dando vueltas”. ¿Por qué el nombre Mandrágora? Tenía la idea de colocarle algún día Alma Dulce, pero al momento de formalizar lo cambié aMandrágora, una figura que estaba dibujando mucho enmi etapa universitaria. La imagen y figura de lamandrágo- ra me cautivaba, una planta mágica, asociada a mucha mitología y poderes curativos ocultos, lo que para mí muestra, figurativamente, la unión hermosa y necesaria entre el ser humano y la naturaleza. ¿Qué significa tu familia para ti? Todo, mi mamá y hermana son un apoyo fundamental, me han ayudado en distintas etapas de mi vida y del negocio, trabajamos muy bien juntas y nos complementamos en distintas tareas. Nuestra chocolatería se encuentra en la antigua casa de mi abuela materna, que fue pasando de generación en generación hasta mi madre. Esta es una casona de más de ciento veinte años y aquí vivimos con mis hermanos toda nuestra infancia. Tenemos muchos recuerdos y una gran conexión con el lugar, los vecinos y el barrio. Además, mi abuela fue una gran inspiración, mujer emprendedora y muy trabajadora. Años después, de estudiar otra carrera y ejercer como profeso- ra, Alison recibió una propuesta de trabajo que le hizo mucho sentido. “Un amigo me avisó que estaban buscando licenciados en artes visuales para trabajar en Cerro Alegre, Valparaíso. Se trataba de La Dulcería, un emprendimiento de caramelos artesa- nales, inspirado en un modelo internacional muy exitoso. Trabajé ahí durante dos años y fui una de las pocas mujeres carameleras que aprendió el oficio”. Fue una escuela… Totalmente, llegué cuando llevaba poco tiempo abierta la tienda. Ayudé a sacar productos, crear caramelos (tronquitos y paletas), diseños y nombres. Después el equipo de carameleros lo forma- ron sólo hombres debido a los kilos que se manejaban. En un momento subió mucho la producción, partimos con cuatro o seis kilos, pero llegó hasta catorce. Entonces me dediqué a elaborar gomitas y calugas. Fue muy interesante aprender este lindo ofi- cio, éramos todos artistas, y entre nosotros estaba el cocinero Brandon Villarroel, caramelero y una de las personas más talen- tosas de Chile en el área, él me enseñó todo lo que sé. Además, He tenido un camino de mucho aprendizaje y crecimiento no sólo profesional, sino que personal. Pero la base de todo ha sido mi familia, por eso nuestra frase es “todo hecho con amor” y creemos que es la clave porque nuestros clientes regresan y les gusta tanto lo que hacemos”.
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