TELL MAGAZINE FEBRERO 2023

67 tell. cl con A l entrar a Mandrágora Chocolatería, en el barrio resi- dencial de Recreo, de inmediato hay un viaje al pasa- do. El olor del caramelo saliendo de la olla, los dulces de anís en frasquitos de vidrio, el jardín de la abuela lleno de plantas muy bien cuidadas y, por supuesto, la emoción de encontrar las golosinas o chocolates de tu niñez. Este emprendimiento femenino lo creó la repostera autodidacta y caramelera, Alison Fuentes Hidalgo (37), quien desde muy pe- queña se hizo famosa en su colegio vendiendo galletas, alfajores, malvas, cocadas y cuchuflíes. Un oficio que mantuvo en la uni- versidad y luego en su trabajo como docente, y que sin saberlo se transformaría en un emprendimiento familiar que abrió sus puertas oficialmente el 2018. Junto a ella, su hermana Carolin y su mamá Sandra han sido parte fundamental de la historia. “El negocio ha pasado por altos y bajos en estos casi cinco años, tan locos y complejos y con una pandemia incluida, pero siempre rescato lo bueno de la vida como lo es Mandrágora para mí. He tenido un camino de mucho aprendizaje y crecimiento, no sólo profesional, sino que personal. Pero la base de todo ha sido mi familia, por eso nuestra frase es: “todo hecho con amor” y cree- mos que es la clave porque nuestros clientes regresan y les gusta tanto lo que hacemos”. Es como negocio de barrio a la antigua, muy cercano… Sí, y el contacto con la gente es una de las cosas más gratifican- tes para nosotras. Entregarles productos que los hagan sonreír es maravilloso, como cuando los niños ven las paletas gigantes de caramelo llenas de color en la vitrina y empiezan a saltar de ale- gría o los adultos jóvenes y mayores a quienes les trae recuerdos de infancia probar uno de nuestros caramelos de violeta. “En Recreo hay una bonita comunidad y mucho apoyo entre los emprendedores y familias que nos visitan. A veces nos llegan Chocolates, golosinas y caramelos artesanales a la antigua, creados a través del cariño que evocan los recuerdos de infancia y el oficio caramelero, es el sello de este especial emprendimiento familiar. Con esencias y colorantes cien por ciento naturales, libres de gluten, veganos, sin alérgenos, y también con opciones sin azúcar, Mandrágora Chocolatería logró unir lo mejor de dos mundos. Por María Inés Manzo C. / Fotografía Javiera Díaz de Valdés Mandrágora Chocolatería Amor Hecho

RkJQdWJsaXNoZXIy NDQ4NTc0