TELL MAGAZINE MAYO 2020
83 tell. cl es irse, porque esa emoción negativa, la ira y la furia van a pasar. Cuando tú sientes ira, apare- ce lo que yo le llamo “la voz que carbonea”, que es una voz que te hace sentir que tienes todo el derecho a estar furioso y toda la razón de gritar, de patalear, de hacer lo que quieras. Esa voz no hay que escucharla. Si estoy en la cocina peleando con mi marido o uno de mis hijos, me voy a mi pieza o me encierro en el baño y me lavo la cara. El agua fría ayuda mucho porque activa el sistema parasimpático, que es el que te regula. Mojarte el cuello, las manos, la cara, ayuda mucho a recuperar la calma. ¿Qué otras técnicas existen para recuperar el control? Respirar profundo, pero exhalando más largo. Eso también activa el sistema parasimpático. El hacer deporte es un magnífico cambio. Si tú estabas furioso con tu hijo y te vas a trotar o haces yoga o bicicleta unos veinte minutos, cuando vuelvas, te aseguro que lo que antes te parecía gravísimo, ya no te parecerá tanto, o que frente a ese problema, ahora se te ocurren diez soluciones que antes no. ¿Cuándo hablamos de violencia intrafamiliar? Cualquier conducta de violencia, de humilla- ción, de tratarse mal al interior de la familia ya es violencia intrafamiliar. Hay que llevar los casos a tribunales cuando el maltrato es cró- nico y se ha intentado de todo sin éxito. Ahí es adecuado trabajar en equipo con los abogados y poner un recurso de protección. DURMIENDO CON EL ENEMIGO En estos tiempos de pandemia ha salido lo me- jor y lo peor de la gente. A la creciente ola de violencia puertas adentro, se suma el abuso de drogas y el alcoholismo, lo que recrudece el ambiente de estrés al interior del hogar. “A nivel nacional, las denuncias por violencia intrafamiliar han aumentado en un setenta por ciento”, dice la abogada de familia, Rocío Del Otero. “Es un tema que siempre había estado, pero que a raíz de la cuarentena se transformó en una bomba de tiempo que terminó reven- tando. Basta con ver los índices internaciona- les para darse cuenta de que este es un tema mundial dramático”. Rocío explica que, por lo general, los perfiles violentos de los agresores se suman al confi- namiento, al desempleo, al estrés de tener a los niños en la casa, a los problemas econó- micos. “En cuarentena, las mujeres no tienen una vía de escape y, lamentablemente, les cuesta mucho contar lo que les está pasando, no tienen la fortaleza, y ahí el sicólogo juega un papel fundamental. Muchas veces la violencia
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