Concepcion marzo 2018
T transformado en su marca registrada. “Pintaba de todo y lo hacía al óleo. En esa época mis cuadros eran figurativos, pintaba harto el ave fénix, que se iba altiro. Una vez un tipo me pidió una pintura del Flying Dutchman, un barco fantasma holandés, imagínate”. Sin embargo tuvieron que pasar siete años, repartidos entre San Francisco y viajes por el mundo a cargo de las ventas de un software dental, para reencontrarse con el arte. “Me acuerdo de los domingos en San Francisco, donde vendía mis cuadros en garaje sales . Viajaba mucho. Muchísimo. Un día me desperté y no sabía dónde estaba. Cuando caché que estaba en Corea me vino una crisis de pánico espantosa y paré. Dejé la empresa de un día para otro”. No solo dejó la empresa sino que comenzó a replantearse hacia dónde iba y resolvió volver a sus orígenes, volver a su núcleo familiar. Volver a Chile. ARTE CIRCULAR El primer embarazo fue clave en la vida artística de Anka. Al no poder tra- bajar con óleo se encontró con el acrílico. Una tarde, premunida de dece- nas de colores recién comprados, se le cayó sin querer un punto a la tela. “Lo encontré alucinante, empecé a llenar de puntos negros y a diluirlos con color blanco. Me acuerdo que tiré unas gotas azules y el resultado fue lo máximo. Tenía relieve, textura y secaba rápido. La ostia”. ¿Experimental? Al principio fue experimental, claro. Ahora sé lo que hago. Siempre me lla- mó la atención que la gente no solo miraba mis cuadros, sino que también los tocaba. Y así nació el puntillismo braille: arte para ver y tocar. ¿En qué te inspiras? Me inspiro en la matemática, la geometría, las frecuencias musicales y la naturaleza. También me inspiran las palabras y personas significativas en mi vida. ¿Cuál es tu estilo? Puntillismo braille. ¿Qué es el arte para ti? La forma más fácil que tengo de expresar lo que siento. Cuando pinto sien- to que puedo mostrar una gran parte de mí sin complicarme la vida. Es libertad, relajo y satisfacción. No sigo tendencias, ni modas, es mi propia evolución dentro demis vivencias y mi búsqueda por descubrir y crear nue- vas obras. ¿Cómo lo naif ? Algo así. Hasta hace un año me gustaba mucho pintar monocromático y con poco color. Por ejemplo, pintaba un cuadro azul entero, con mucho relieve y textura, o hacía todo en blanco y gris y lo intervenía con un solo punto de color rojo. Pero cuando exhibí en la Feria Arte Bosques, fue una verdadera explosión de color. De hecho, es la primera vez queme aventuro hacia el lado más naif , más infantil. ¿Has llevado tu arte a otros formatos? Como diseñadora industrial he llevado mi arte al paisajismo, a través de la intervención de jardines para edificios, por ejemplo árboles con acrílicos. No hay nada más mágico que un árbol. ¿Qué se viene este año? Quiero abrirme a formatos grandes, gigantes. ¿La mejor hora para pintar? Siempre es un buen momento para pintar. Mi pintura no se basa en mis estados de ánimo, porque en distintos momentos del día tu cuerpo genera diferentes energías y puede crear cosas distintas. Si yo pinto temprano en la mañana, el resultado será más sutil, más minimalista y de colores calmos, si pinto en la noche, con una copa de vino en la mano, el resulta- do será más atrevido, más místico. Eso me pasa cuando pinto. Pintar es como hacer el amor. El arte es matemática, mezclado con música y emociones”.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDQ4NTc0