Viña Noviembre 2017
61 tell. cl ¿Qué edades tienen los pacientes con que tra- bajas? Hay niños desde dos semanas hasta jóvenes de dieciocho años, aunque también puede haber casos excepcionales de gente mayor: pacientes que llegan politraumatizados por accidentes automovilísticos y con lesiones medulares. Un treinta por ciento de los pacientes son niños con parálisis cerebral. Después están los que tienen algún síndrome genético, enfermedades neuro- musculares, lesiones medulares, traumatismos encéfalo-craneanos. Hay muchos niños con Sín- drome de Down, amputados, o con enfermeda- des degenerativas y progresivas. ¿Cuál es el mayor desafío de trabajar con niños? Sonmuchos. El primero, para todos, desde quien abre la puerta hasta el médico, es la conquista del niño. Hay una familia a la que le dicen: “Su hijo tiene que ir a atenderse a la Teletón”. Ese impacto produce muchas emociones, miedos. Hay que disminuir ese impacto emocional, desde cualquier área, ya sea enfermería, kinesiología Hay que disminuir el impacto emocional, en cualquier área, ya sea enfermería, kinesiología u ortopedia. Puede haber un niño que ha estado con quimioterapia, que viene amputado, que ha pasado por una cirugía, con dolor, con una familia que está estresada. Yo no me voy a abalanzar sobre él. Tengo que ver cómo hago para que se sienta acogido. La clave es sintonizar con él, no espantarlo”. u ortopedia. Puede haber un niño que ha estado con quimioterapia, que viene amputado, que ha pasado por una cirugía, con dolor, con una familia que está estresada. Yo no me voy a abalanzar sobre él. Tengo que ver cómo hago para que se sienta acogido. La clave es sintonizar con él, no espantarlo. Cuando uno entra, como decía mi padre (que murió en 2003), “al maravilloso mundo del niño”, puede producir cambios. ¿Por ejemplo? Uno conecta y ahí los niños siguen las indicaciones; uno puede cambiar hábitos, formar valores; hacer todo esto a través del juego y, en el medio, se trabaja la parte kinésica, que es lo que me atañe a mí: desarrollo motor, equilibro, coordinación. Para avanzar en el desarrollo psicomotor, el juego es fundamental. BIEN ENCAMINADOS Marco atiende a unos doce o catorce niños por día. Matías, un chico risue- ño, de seis años, con rulos castaños y anteojos —que tiene epilepsia y es- trabismo, y es hipotónico (con disminución del tono muscular)— se cuenta entre ellos. Su madre, Patricia Callejas, viaja con él una vez por semana, desde la Calera. Ella dice que, desde que su hijo está en terapia, ha habi- do un gran avance. “Ha aprendido a equilibrarse. Antes tenía dificultades para masticar y tragar, hasta se le caía la comida de la boca. Es una ale- gría. Uno no dimensionamuy bien lo que es la Teletón hasta que está acá”. En este sitio, donde Matías sube y baja por una escalera de goma y repta por un túnel de colores, mientras el “tío Marco”, como le dice al “kinesiólo- go-superhéroe”, lo dirige, el niño se siente cómodo. Y como sus personajes favoritos son Batman y el Hombre Araña, también trae sus poleras para jugar. “A él le encanta todo esto, es que el tío es muy dinámico”, asegura su mamá, que también tiene otros dos hijos a los que mantiene con su oficio de repostera. “Uno aprende mucho acá. Por ejemplo, como mamá uno aprende a dejar que sus hijos sean capaces de valerse por sí mismos. Esa fue una lección para mí”, agrega Patricia, mientras su niño se deja caer en una colchoneta. “Hay tres ejes que se trabajan en la Teletón: inclusión, participación y ac- cesibilidad. En ese sentido, se potencian la autonomía, la autoestima y las habilidades. No es solo un tratamiento terapéutico”, complementa Helena Araya, jefa de gestión de Voluntariado, que se presenta espontáneamente y subraya la importancia de poner el énfasis no en lo que al niño le cuesta, sino en lo que logra. “Hace falta un cambio en la mirada de la sociedad, y eso se da desde el lenguaje”, expresa. “Sería bueno que el periodismo tomara conciencia para instalar ciertos términos, como ‘personas en si- tuación de discapacidad’, no lisiados ni discapacitados, conceptos que anteponen la dificultad a la persona”. En un rincón, Marco –que es papá de dos veinteañeros— sigue con lo suyo. “Así nos las llevamos” declara, mientras ejercita con sus manos uno de los pies descalzos de Matías.
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