Viña Noviembre 2017

giné que iba a ser tan distinto (ríe). Hice una práctica en el Museo de His- toria Natural de Valparaíso y era otra cosa, tenía exposiciones antiguas de los años ochenta, era un lugar dormido. Eso fue antes de su remodelación, porque hoy es maravilloso y creo que es el espacio mejor logrado de la región, pensado para niños y con una museografía lindísima. ¿Cuál fue tu aporte en su remodelación? Participé en el diseño de una vitrina prototipo para ver cómo interactuaba el público. Hice encuestas con los visitantes, trabajé con niños del museo. Era bien entretenido, pero tenían otra dinámica, todo funcionaba más lento. Tenía ganas de hacer muchas cosas, pero costaba implementar las ideas que traía desde Berlín. Tras ello Julia quedó enganchada a Chile, pues sentía que había mucho por hacer —entre tanto conoció a su marido— y después de volver a su país decidió que tenía que hacer su tesis aquí y trabajó durante siete meses sobre la historia de Valparaíso. En el Museo Marítimo Nacional diseñó una sala sobre la historia de la ciudad, que fue muy bien acogida, pero que Julia esperaba que algún día fuese una realidad. “Desde entonces siempre estoy buscando cómo imple- mentar un espacio, un museo o exposición permanente que sea accesible al mayor público para que, de alguna forma, comiencen a valorar la riqueza que tienen en la región. Siento que esta es una ciudad mal aprovechada en cuanto patrimonio. Hay tanta belleza y potencial que no se explota… y esome obsesiona, lo volví una lucha personal. Amí me encanta Valparaíso, me enamoré de su arquitectura, de su anfiteatro y siento que debo hacer algo para sensibilizar a la gente”. ¿Falta apoyo? Muchísimo, el único con el apoyo de la DIBAM (Dirección de Bibliotecas Archivos y Museos) es el Museo de Historia Natural. Creo que un elemento súper importante para atraer a los alumnos es que aprendan sobre su historia regional, algo que en las mallas curriculares no se toma en cuenta. En mi país es algo que valoramos y estudiamos desde pequeños. ¿Es un tema cultural, de los chilenos? Completamente. Creo que influye profundamente la mentalidad cortopla- cista de los chilenos y que es potenciada por el tema de los terremotos. Muchos piensan que no vale la pena invertir en grandes proyectos si se puede destruir todo por un desastre natural o la amenaza ajena, “el miedo de que pase algo”. ¿Qué fue lo que más te impactó? Lo primero que pregunté fue dónde estaban todos los archivos del siglo diecinueve o de antes ¡pero nadie sabía o lo peor es que los habían botado por falta de espacio! Eso para mí es un crimen. Lamentablemente, solo existe el Archivo Nacional de Santiago, pero aquí en Valparaíso, con tanto material dando vuelta en instituciones, organiza- ciones sociales o la municipalidad, está todo desordenado. Falta profesionalizar esos espa- cios. No existe tampoco una carrera de archivís- tica, y museología dejó de impartirse hace algu- nos años. Lo único que está establecido es la bibliotecología. El 2010 supo por el Club Alemán de Valparaíso del cierre inminente del ex Hospital Alemán, donde rematarían todo el interior, con más de dos mil objetos. “Para mí fue una alerta y me ofrecí para hacer un inventario de lo más valioso. Logramos hacer un rescate de los muebles his- tóricos, de algunas máquinas, camillas, etc., y lo guardamos en una bodega. Después este espa- cio fue vendido a la Inmobiliaria Desco y ellos implementaron el espacio Parque Magnolio, donde se llegó a un consenso para dejar una casona en pie e instalar una sala histórica. Hoy estamos en conversaciones para trasladar la muestra a otra institución más grande y que se abra a la comunidad”. ¿Cómo has seguido en contacto con la comuni- dad alemana? He trabajado harto con la comunidad chileno- alemana, porque tienen también este sueño de crear un espacio físico con su historia de la inmigración. Así creamos el Círculo de la Inmi- gración Alemana, nos juntábamos cada semana para buscar la forma de implementar ese espa- cio, que esperamos que pueda concretarse en el Club Alemán. También fui parte del Consejo de Inmigrantes Históricos de Valparaíso como socia fundadora, donde queríamos crear un museo de la inmigración en Valparaíso. Una preciosa idea, pero que se estancó por la falta de apoyo y financiamiento. INMIGRANTES “Ahora estoy desarrollando un documental sobre inmigrantes en Valparaíso, ya que por el área de los museos es difícil avanzar. Lamentablemente son carísimos; para establecer una estructura, mantenerlos, hay que conseguir mucho presu- puesto y no hay apoyo. Por eso con mi equipo Creo que un elemento súper importante para atraer a los alumnos es que aprendan sobre su historia regional, algo que en las mallas curriculares no se toma en cuenta. En mi país es algo que valoramos y estudiamos desde pequeños”. 41 tell .cl

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