Viña Noviembre 2017

C uando habla de Valparaíso, a la museóloga y gestora cultural alemana Julia Koppetsch (33) le brillan los ojos, pues esta es una ciudad que la adoptó como su segunda casa, hace ya diez años, y donde ha trabajado en un sinfín de proyectos relacionados conmuseología, cultura, patrimonio e inmigración. Además, aquí se casó con el arquitecto y concejal de Valparaíso Daniel Morales, con quien comparte este amor por la Ciudad Puerto, y con el cual tiene dos hijos Emilio (6) y Óscar (2). Sindicada como Joven Líder de la Fundación Piensa 2015, actualmente trabaja en el rodaje de la serie audiovisual Inmigrantes junto al guionista Francisco Greene y la casa productora Ceibita Films. También forma parte del equipo de diseño de restauración de la Parroquia de los XII Apóstoles de Valparaíso, proyecto liderado por Guixé Arquitectos, donde está a cargo de la implementación de un recorrido museológico, con una muestra per- manente y exposiciones temporales para atraer a turistas y visitantes. Inquieta y muy estudiosa, preside su propia Corporación Cultural llamada Wunderkammer Valparaíso (concepto de los gabinetes de maravillas de la Edad Media, el origen de los museos); e hizo una alianza colaborativa con el Grupo Arca Ltda., con quienes trabaja en las áreas de museología, museografía y colecciones. Destacan sus proyectos con Casa Cervecera Altamira, Hospital Alemán, Museo Fonck, Archivo del Colegio Alemán, entre muchos otros. SUS INICIOS Lo que más le atrajo de la museología fueron las prácticas, donde cada semestre realizaba un trabajo voluntario en alguna institución o museo en la ciudad, con la opción de viajar a otros lugares. “En un principio iba a ir a Rusia, pues estudié nueve años el idioma y me encantaba la idea de vivir allá, pero en ese momento una compañera me habló tan maravi- llada de Chile y Valparaíso, luego de hacer su práctica aquí, que comencé a investigar y me impactó mucho la influencia de la inmigración. Así me metí a un curso de español y decidí inten- tarlo. El único problema es que cuando llegué no hablaba ni entendía nada (ríe)”. ¿Cómo fue la expectativa frente a la realidad? Siempre quise experimentar otro contexto cultu- ral, porque trabajé dos años como estudiante en práctica en el Museo de Historia Nacional de Berlín, la institución más grande del país. Monta- ban al menos seis exposiciones al año, y yo estaba metida en el día a día, en la planificación, el diseño, en el trabajo con curadores, era todo de muy alto nivel… Y llegué acá y nunca me ima- Siento que esta es una ciudad mal aprovechada en cuanto patrimonio. Hay tanta belleza y potencial que no se explota… y eso me obsesiona, lo volví una lucha personal. A mí me encanta Valparaíso, me enamoré de su arquitectura, de su anfiteatro y siento que debo hacer algo para sensibilizar a la gente”. Equipo WunderArca 40 tell. cl

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