Viña junio 2018
Esta es la historia de cómo un grupo de jóvenes arquitectos decidió ir más allá y crear un espacio de juego y aprendizaje en el Cerro La Merced, luego del megaincendio que afectó a Valparaíso el 2014. Un espacio que le ha cambiado la cara al barrio y la vida a decenas de niños que encontraron en la Ludoteca un lugar mágico. “Estamos enamoradas de este proyecto”, afirman dos de sus directores. “Toda la vida hemos buscado iniciativas que tengan impacto, que ayuden a tener un mundo mejor. Y acá lo estamos logrando”. Por Macarena Ríos R./ Fotografías Teresa Lamas G. Un grano Antonia Scarella y Carolina Moraes de arena directoras Fundación Minga Valpo S entados alrededor de una mesa, varios niños dibujan. En una de las paredes —hechas de madera, paja y estuco de barro—, hay un letrero que reza: “ No pegar, no insultar, cuidar la Ludoteca ”. Son las máximas que los propios niños escribieron luego de un día de furia. Y que son el leit motiv de esta construcción prefabricada que fue donada por la Fundación Minga Valpo a los vecinos del Cerro La Merced. En la sala iluminada por amplios ventanales llega el sol de la tarde. Se escuchan risas y el parloteo propio de los niños, totalmente ajenos a la lucha diaria para que la Ludoteca se mantenga en el tiempo. 33 tell .cl
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