Viña mayo 2018
57 tell. cl que hablan de la vida cotidiana. Las fuentes oficiales muestran algo so- lemne, pero la cantidad de pipas de tabaco y de botellas de licor a bordo, hablan de marinos desordenados y de un cruce de tradiciones culturales: el cuarenta por ciento eran ingleses y escoceses. ¿Qué es lo más importante que han hecho, hasta ahora? Los paleopaisajes sumergidos de Quintero tienen alcance internacional. Desde hace trece años estamos trabajando en el sitio GNL Quintero 1, al lado del terminal de Gas Natural Licuado, en un yacimiento de huesos de animales extintos y súper bien conservados, como perezosos gigantes y guanacos gigantes (paleolamas). Es el único sitio del Pleistoceno tardío, coincidente con las Cuevas del Milodón, entre veinte mil y diez mil años atrás; un período contemporáneo a la entrada del hombre a América, cuando el mar estaba muchísimo más bajo. Nuestros hallazgos serían un poco anteriores. No hay evidencia cultural para establecer presencia humana; sí, posibles huellas de cortes en los huesos de animales. ¿Por qué es un hallazgo tan relevante? Esto podría ser más antiguo que la ocupación más temprana que se conoce en Sudamérica: el yacimiento arqueológico de Monte Verde, en Puerto Montt. De existir, esas evidencias podrían estar bien conserva- das. Si uno investiga y las encuentra, ello podría tener grandes implican- cias para la prehistoria. ¿Algún otro proyecto especial? Haber trabajado en Iquique, en La Esmeralda, con los restos de un tri- pulante, tiene una carga simbólica, porque es una tumba de guerra. Nos tocó hacer esa pega, en 2010, y cuando terminamos teníamos a una base completa formada, que le rindió honores al caído, con los silbatos de contramaestre. Fue electrizante. DESINFORMACIÓN, DESCUIDO Y VANDALISMO Como hay desconocimiento sobre el Patrimonio Cultural Subacuático (PCS), Arqmar, junto con la DIRECTEMAR (Dirección General del Territorio Marítimo y de Marina Mercante), implementaron una campaña dirigida a personal de la Armada, profesores de la Escuela Naval, trabajadores del puerto y de la aduana, Carabineros y museos regionales. “Ocurre que, por descuido, desprolijidad, desinformación, el principal agente de deterioro del patrimonio marino ha sido la Armada, que tendría que ser garante”, afirma Carabias. “Pasó con la Esmeralda, que era un buque de la institu- ción y, quizá, como un resabio del pasado, hubo quienes se creyeron con la potestad de actuar como diciendo: ‘Voy y saco lo que quiero’. Afortuna- damente, en el último tiempo, hemos logrado una colaboración. Hubo un cambio de paradigma”, agrega. ¿Qué se está haciendo, puntualmente? La Armada está en posición de resguardar. Incluso la PDI está decomi- sando y deteniendo a gente que se roba restos de naufragios. En Calde- ra, del Blanco Encalada, un barco que se hundió para la Guerra Civil de 1891, había hospederías que hasta tenían colecciones. Ahora la PDI dice: “Esto es una infracción a la Ley de Monumentos Nacionales (17.228), de dónde salió”. Al patrimonio cultural subacuático le falta visibilidad. El pú- blico, en general, tiene contacto por lo que uno le muestra. Por ejemplo, nosotros hicimos dos exposiciones en Valparaíso, a las que asistieron siete mil quinientas y ochenta y cinco mil perso- nas, respectivamente. O sea, es un tema que genera interés. Sí, pero, también, vandalismo. Hay buzos que dicen: “Llévese un suvenir” y están destru- yendo algo súper valioso. Esto ocurre en sitios como “Las locitas”, de Playa Ancha, donde, en 1891, naufragó el Potsdam, un barco alemán que llevaba salitre a Europa y traía barriles con cemento en polvo y cargamentos de loza, licor, juguetes, que llegaban a Valparaíso y se redis- tribuían hacia otros puertos. Por saquear este patrimonio, la ley establece, desde multas, has- ta presidio en su grado mínimo. Hay gente que está traficando. ¿Es el mar el mejor medio de conservación de este patrimonio? Se privilegia la preservación de los restos en su ambiente, porque la conservación suele ser cara. Si yo no tengo cómo conservar los restos de una artillería colonial, no puedo intervenirla para que se pudra en el patio de un museo, como ocurre con los cañones que han sido donados al Museo Naval. En Inglaterra recupe- raron el buque de Enrique VIII, lo trataron y le construyeron un museo. Hay cuatro almacenes iguales a los que tienen los ingleses, en Valpa- raíso. Podría haber un centro cívico ahí. ¿Están en conversaciones al respecto? Nos hemos acercado a la municipalidad, y creemos que este es un tema que, definiti- vamente, tiene que estar en la discusión del borde costero de Valparaíso. Un espacio así le sumaría a la ciudad turísticamente. Además, se aprovecharía su historia. Nosotros estamos trabajando para que se transforme en un refe- rente regional. ¿Qué más hace falta? No hay un catastro de sitios sumergidos del Consejo de Monumentos. Hace falta financia- miento del Estado (ahora uno tiene que postular a fondos concursables, los Fondecyt). Y faltan especialistas y un trabajomancomunado. Decir: “Oye, Armada, tú tienes los buques, yo tengo los investigadores, el museo pone sus instalacio- nes. Hagamos cosas”. En 1855, a doscientos metros del puerto, se hundió el Infatigable, un buque mercante adaptado como barco de guerra con que la Armada abastecía a Punta Arenas. Ahora está a cuarenta metros, debajo de los buques, literalmente. De ahí ha salido la colección más grande de un naufragio que existe en Chile”. T
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