santiago Diciembre 2017

El grabado me pareció súper versátil, sentí que se podían lograr cosas rápidas con varias técnicas distintas. De hecho, existen múltiples formas de hacerlo: madera, planchas de cobre, aluminio. Hoy estoy trabajando con tetra pack , que me encanta”. En esa época se trasladó a vivir a Viña del Mar, donde además de pintar comenzó a hacer clases de pintura para niños. Como quería saber más, entró al Bellas Artes de la Ciudad Jardín a estudiar grabado, donde aprendió técnicas básicas, y para perfeccionarse tomó clases con Jorge Martínez, un reconocido grabador que vive en el Cerro Alegre. “El grabado me pareció súper versátil, sentí que se podían lograr cosas rápidas con varias técnicas distintas. De hecho, existen múltiples formas de hacerlo: madera, planchas de cobre, aluminio. Hoy estoy trabajando con tetra pack , que me encanta”, explica. ¿El mismo de las cajas de leche? Sí, se logra el mismo resultado, pero de manera mucho más ecológica, porque no contamina. Lo que pasa es que el grabado en sí, en la plancha, se hace con ácido muriático para que este forme el surco. Y es muy tóxico. Cuando estaba embarazada no quise seguir usándolo y empecé a incursionar en el grabado verde. “El tetra permite que la tinta se impregne y se meta en el surco que uno misma hace con una punta de diamante. Y al pasar por el rodillo, el efecto es exactamente el mismo. Puede no ser la técnica más purista, es novedosa y más acorde con el mundo en que estamos viviendo, en que todo tiende a lo orgánico y ecológico, porque esos moldes, además, son reciclables”. En el reverso de lo que podrían ser cajas de jugo —y que María José se consigue antes de que sean llenadas— dibuja con tremendo detalle hojas, pájaros, flores. Sin posibilidad de error, la punta de diamante va marcando la superficie y ningún trazo puede hacerse dos veces, porque todo queda plasmado al momento de grabar.

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