santiago Diciembre 2017
U na casa en la precordillera. Un diminuto taller que mira al jardín y se alimenta de cantos de pájaros, del ruido del agua en la piscina y del verde intenso. Una prensa para grabar y todo minuciosamente ordenado en pequeños canastos y cajas, todas etiquetadas con su contenido exacto. Organizada y pulcra. Así es María José. Por lo menos así es su obra y el espacio desde el que esta nace. Diseñadora de vestuario de profesión, comenzó a vincularse con el arte desde siempre. Cuando nació el primero de sus tres hijos lanzó una línea de cuadros para decorar las piezas de los niños. En ese momento trabajaba con acrílicos y pasteles y hacía mucho trabajo a pedido. Su trabajo empezó a hacerse conocido y se dedicó a eso por casi cinco años.
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