Santiago Noviembre 2017

75 tell .cl Rodrigo Cisternas Hay pocas marcas que logran hacer viajar en el tiempo y en la memoria. Esta es una de esas. Regalos, aniversarios o simplemente momentos dulces. Todos tenemos algún recuerdo con los bombones o calugas de La Varsovienne, una empresa familiar que se renueva para enfrentar de mejor forma los nuevos tiempos. Por Mónica Stipicic H. / Fotografía Andrea Barceló A. director ejecutivo de La Varsovienne L a familia Cisternas lleva cuarenta años a cargo de esta chocolatería. Pero no fueron sus creadores. Pocos lo saben, pero esta empresa surgió de lamano de una pareja de polacos, quienes llegaron a Chile escapando de la Segunda Guerra Mundial. Fueronellosquienesarmaronunapequeña fábrica en la calle Tenderini, al lado del teatro Municipal, y quienes le dieron el nombre a la marca, en una clara reminiscencia de su natal Varsovia. A principios de los setenta decidieron volver a Europa y pusieron a la venta el negocio familiar. Lidia Bravo de Cisternas vio en esto una oportunidad e invitó a dos de sus hermanos a participar del negocio. Y esa primera etapa no estuvo exenta de anécdotas. “Los primeros días, los dueños comenzaron a enseñarles las recetas y la preparación de los productos. Pero por más que practicaban, las cosas no resultaban, los chocolates y las calugas no quedaban ricas. Hasta que llegó el minuto en que a este señor le apareció la plata en su cuenta corriente… recién ahí les dio las fórmulas correctas y los productos dulces recuerdos

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