Santiago Noviembre 2017

34 tell. cl ¿Por qué crear un premio? Más que un premio, es el reconocimiento, ser ‘el mejor de…’. El 2009 entró el diario El Mercurio para ayudar a visibilizar a los ganadores y, además, ayudó a definir las categorías que existen hasta hoy, e incoporamos áreas como recursos naturales, minería, salud y diseño. Hace diez años no era lo mismo hablar de innovación que hacerlo hoy… Hay un ejemplo que a mí me encanta. Cuando llegué me empecé a meter en el premio, en las bases, en la administración, en la operación y propuse cambiar el galvano que se entregaba por un diseño nuevo. Fui donde Raúl y le mostré una caja con una ampolleta adentro y él me dijo algo que nunca más se me olvidó: “innovación no es una buena idea, no es ser creativo desde la lógica inspirarse. Innovación es todo lo que pasa después y tiene que ver con el proceso y la creación de valor”. Porque buenas ideas hay muchas… Y también gente creativa e ingeniosa. Es increíble la cantidad de inventos chilenos que se patentan, pero no sabemos si son viables económicamente o si detrás hay un modelo de negocios. Hace diez años había dos mundos: el de quien sabía de innovación y entendía todo esto y el del ser creativo. Es increíble la cantidad de inventos chilenos que se patentan, pero no sabemos si son viables económicamente o si detrás hay un modelo de negocios. Hace diez años había dos mundos: el de quien sabía de innovación y entendía todo esto y el del ser creativo”. cómo se comunicaban. Entré a una consultora de branding , con un proyecto para vender tendencias a las marcas… estuve siete meses ahí, pero realmente no pudimos encontrar mercado para hacerlo”, recuerda. En ese momento se planteó la disyuntiva: o encontraba algo o partía de nuevo. Comenzó a buscar consejos de distintas personas, a conversar con gente que podía guiarla, hasta que llegó donde Raúl Rivera, presidente de la Fundación Foro Innovación, quien le contó de la existencia de Avonni y le pidió que lo ayudara en la “cacería” de casos. Los premios Avonni surgieron en 2007, de una conversación más bien informal entre Rivera, el entonces Ministro de Economía Alejandro Ferreiro y Daniel Fernández de TVN. Él ya había hecho un diagnóstico de que existían cosas increíbles hechas en Chile y que la gente asumía como extranjeras y la duda estaba dando vueltas: ¿cuáles son las primeras barreras para el apoyo a la innovación? “La primera, y más obvia, es que nadie hablaba del tema y este se concentraba en laboratorios o espacios muy técnicos. La segunda, es que quienes la hacen están muy encerrados. Por lo mismo, lo que más se necesitaba era abrir puertas, mostrar caminos y hacer ruido”, explica Isidora. En ese momento, la fundación se comprometió a hacerse cargo de la administración, el ministerio comprometió patrocinio y TVN puso el lugar. Avonni era una realidad.

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