Santiago Octubre 2017
42 tell. cl “Siempre fui pelusa cuando chica. Estaba metida en el barro, haciendo clubes arriba de los árboles. Si nevaba, yo salía a esquiar igual; me quedaba encerrada en los andariveles y me daba lo mismo. Era osada desde chica”, recuerda. ¿Te gustaba la montaña? Esquié mucho y mi sueño era hacer kilómetro lanzado. Yo creo que siempre busqué algo que me entregara la adrenalina o la fuerza que me trae este deporte hoy. Finalmente lo encontré, pero fueron años de búsqueda. Estaba en ese proceso, ya en su juventud, completamente dedicada al boxeo tailandés, cuando la exigencia de su entrenador de salir a correr le mostró, por primera vez, el mundo del running . Le empezó a gustar de a poco y junto a una rama de corredores del Colegio Craighouse, empezó a hacer maratones. Completó Berlín, Buenos Aires, Nueva York y Santiago dos veces. ¿Y cómo pasaste de la calle a la montaña? Es que yo creo que correr es un poco adictivo, porque al principio hacía calle, pero luego de hacer el cruce de Los Andes entre Chile y Argentina, donde estuve tres días en la montaña, me quedé en el cerro. No quise calle nunca más. ¿Por qué? Porque el tiempo no existe, te pierdes en el cerro y disfrutas de un modo distinto. Cuando son largas distancias entiendes que el cuerpo llega a límites de los que te puedes sobreponer. Y esas son sensaciones increíbles. Es, además, un deporte muy libre. Te detienes, te sientas en una roca, miras el paisaje. Es muy relajado. Solamente quiero correr, hacer carreras entretenidas, conocer lugares. Para mí el tiempo no existe, lo borré, no me interesa pasar a alguien o que me pasen. Ya superé esa etapa”. SIN MIEDO Hoy en su entorno familiar nadie mira con sorpresa su estilo de vida. Su marido suele acompañarla a las carreras, salir en mountainbike con ella mientras entrena y sus cuatro hijos poco a poco, y a medida que crecen, la acompañan en sus aventuras. “Creo que hoy entienden que el hecho de que yo haga deporte genera bienestar para todos”, reflexiona. ¿Y quieren seguir tu ejemplo? Nunca los he obligado a hacer deporte, porque creo que es algo que tiene que nacer. A mí me llena el alma, entonces les digo que lo único que quiero es que encuentren su montaña, es decir, el espacio que les provoque felicidad. ¿Eso es para ti la montaña? Cuando haces algo con pasión, cuando lo que estás haciendo realmente te gusta, te motiva
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDQ4NTc0