Santiago mayo 2018

38 tell. cl enterara por otro lado si yo le contaba otra historia. Creo que al final la verdad siempre se sabe, por eso preferí contarla. Hay gente que es más curiosa y que te pregunta más cosas y hay otra gente que se queda para adentro. ¿Y qué pasa si Pedro quiere conocer a su “papá”? En los bancos de esperma existen dos clases de anonimato: abiertos y cerrados. Los abiertos son los que en el momento de la donación declaran que ellos están disponibles para conocer a su “hijo” cuando este cumpla los dieciocho años y quiera buscarlo. Pero ojo, que en ese momento el donante puede retractarse. La otra modalidad es cerra- do, que es la opción que yo tomé después de preguntarle y plantearle el tema a varios hombres cercanos, entre ellos a mis tres cuñados. Llegamos a la conclusión de que dejar abierta la posibilidad era una espada de Damocles, porque de partida el donante no va a ser nunca su papá, porque un padre es alguien que los cría y que tiene una re- lación, que aquí no es el caso. Y por otro lado, ¿qué pasa si el día de mañana tu hijo decide que lo quiere conocer y es un huevón pelotudo y termina siendo súper doloroso y dañino para tu hijo? Yo le hice caso a la practicidad de los hombres. Puede ser que el día de mañana Pedro no esté de acuerdo con la decisión que tomé, pero en ese momento le explicaré las razones que tuve para hacerlo. “Una de las cosas que me dio la vida es que estuve siempre en el mismo colegio, Las Ursulinas, con las mismas compañeras. Y cuando le conté a mi grupo más cercano acerca de la decisión de ser mamá soltera estaban súper contentas por mí, porque todas consideraban que iba a ser una experiencia preciosa para mí. Pienso que el hecho de pertenecer a una comunidad desde tan chica permitió esa cone- xión especial”. ¿Cómo es ser mamá y papá al mismo tiempo? La verdad es que ahora estoy súper tranquila. Varias veces en mi vida pensé en cagarme a un tipo, pero la enseñanza de Las Ursulinas no me lo permitió. Veo a muchas mujeres que se quedan embarazadas de cualquier huevón y después están metidas en unos cachos que ni te cuento. Tengo com- pañeras de la pega cuyos ex son unos “pas- teles” que les hacen la vida imposible, con abogados y demandas. En cambio yo no ten- go que preguntarle a nadie por las decisiones que tomo con Pedro. Pedro ya no llora. Sus rizos rubios están apo- yados en el pecho de Bernardita. Está con- centrado en los árboles y las luces que ve desde la ventana del auto. “No me arrepiento de nada. Pedro es el mejor regalo que me ha dado Dios y es un apren- dizaje y desafío permanente. Todos los días aprendo nuevas cosas para ser una mejor mamá para él”. T No me arrepiento de nada. Pedro es el mejor regalo que me ha dado Dios y es un aprendizaje y desafío permanente. Todos los días aprendo nuevas cosas para ser una mejor mamá para él”.

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