Santiago abril 2018

73 tell .cl Hemos agarrado el feeling de reciclar, de reutilizar las cosas, de no usar químicos, en el fondo, de tratar la tierra como un ser viviente. Cuando nos metimos en esto nos decían que estábamos locos. Recién ahora estamos viendo frutos, porque estas certificaciones abren puertas para poder postular a ciertos mercados”. Hoy en 170 hectáreas, Viña Matetic, con sus lí- neas de vino Corralillo y EQ, apunta a una gama media alta y exporta el setenta por ciento de su producción. Hace dos años, adquirieron en San Fernando Terra Pura, un proyecto para la gama media baja, donde no producen uva, sino que compran y vinifican para exportar. “Estamos en las ferias más importantes del mun- do y hacemos permanentemente un calle a ca- lle con nuestros vendedores. Hoy los principales mercados de Matetic están en Asia, porque los chinos, si bien no toman mucho vino, lo regalan. Para Viña Terra Pura el mercado chino es tan im- portante que tenemos un vendedor que vive allá. Hemos podido hacer una sinergia importante con la unión de ambas viñas y hoy hemos ampliado el rango de productos que ofrecemos. Estados Uni- dos, Brasil, Inglaterra, Holanda, Dinamarca y Perú son importantes mercados para nuestras viñas”. El vino chileno hoy está presente en ciento setenta países, ¿debiera haber una estrategia a escala nacional para posicionarlo afuera? Hace treinta años el vino chileno no se conocía, creo que se ha hecho una buena labor y lo im- portante es no parar. Hoy somos reconocidos afuera por nuestros vinos y nuestros futbolistas. Esto conlleva una responsabilidad, porque ya so- mos parte de la imagen país. Nosotros tenemos una ventaja y es que, al mismo precio, un vino chileno es mucho mejor que cualquier otro. Aquí los costos de producción son más bajos… y la percepción del vino nacional es que es bueno, bonito y barato. Tenemos que salir de ahí. DE LA MANO DEL TURISMO Fue visitando viñas en California que Jorge descubrió la asociación que hacían los norteamericanos entre vinos y turismo. “Visitando bodegas de vino en Napa, me di cuenta de que había mucha bodega fancy asociada al turismo. Fue entonces que decidimos construir nuestra bodega pensando en recibir gente”, explica. Partieron con la bodega, luego decidieron remodelar la casa antigua que había en la viña y con solo tres piezas —hoy son diez— dieron vida al hotel La Casona. Luego vino la concesión del restaurante, recuperar el parque, hermosear una glorieta e instalar una parrilla. Hace tres años se hicieron cargo del restaurante Equilibrio y hoy reciben a muchos extranjeros. “El sello verde de la viña se replica en todos nuestros hoteles. Por ejemplo, los desechos del restaurante van a la lombricultura y se procesa el agua del baño para reutilizarla. Hoy en día debes tener un sello verde para obtener ciertas certificaciones”, aclara. Certificaciones que hoy le dan, sin duda, un valor agregado a los hoteles del grupo Matetic: Tierra y Patagonia Camp. “En el Tierra Atacama acabamos de instalar unas placas solares que abastecen diecisiete horas diarias de luz; en Patagonia Camp, dado que son carpas en una zona frágil como Torres del Paine, desde el inicio tuvo un sello ecológico y se definió como un producto autosuficiente”. Fue hace pocos meses que los Matetic abrieron el Hotel Tierra Chiloé y apostaron por la isla, “un hotel requiere un destino consolidado, en Chiloé nos adelantamos pero definitivamente la lleva, más aún ahora con vuelos directos. Creo que con nuestros hoteles hemos hecho un súper buen nombre y eso hay que fortalecerlo”. T

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