Santiago abril 2018

72 tell .cl no usar químicos, en el fondo, de tratar la tierra como un ser viviente. Cuando nos metimos en esto nos decían que estábamos locos. Recién ahora estamos viendo frutos, porque estas certificaciones abren puertas para poder postular a ciertos mercados. El biodinamismo toma en cuenta el calendario lunar y factores astrológicos, ¿compartías ese gusto? No, pero hoy le creo al sistema. Cada año, en el equinoccio de otoño, enterramos cachos con excremento fresco de vaca y luego, en el equinoccio de primavera, sale una tierra perfecta, sin olor a nada, con lo cual preparamos una solución rica en microorganismos benéficos para el suelo. Hoy toda nuestra gente sabe de biodinamismo y comparten el gusto. Rodrigo se fue de vuelta a California, pero formó a nuestro enólogo, Julio Bastidas, y él ha hecho un gran trabajo. Jorge Matetic Hartard, cuarta generación y cuarto Jorge en Chile, recuerda que de niño perseguía a su padre en el campo. Viéndolo a él y a los agrónomos que ahí trabajaban aprendió del oficio y, lo más importante, aprendió a querer la tierra. Hoy está a cargo del negocio vitivinícola y turístico de la familia. “Cuando partí con la viña, veinte años atrás, yo vivía en el valle del Rosario, donde solo teníamos ganadería y forestal, pero empecé a ver que se hablaba mucho del valle de Casablanca donde se estaban plantando viñedos. Entonces decidimos hacer un ensayo. Producir vinos era algo completamente nuevo para nosotros, no sabíamos nada. No sabía nada de vinos, con decirte que tomaba blanco o tinto, en esa época nadie sabía de cepas”, recuerda. Hicieron un estudio de temperatura en el campo, en ese entonces de treinta hectáreas, y decidieron plantar nueve variedades distintas; ya en la primera vendimia descartaron el carmenere y el cabernet, siguieron entonces con las variedades que producen hasta hoy y fueron pioneros en la plantación de Syrah para clima frío, cepa que no ha parado de darles satisfacciones y cuyo vino “Matetic Syrah 2013”, acaba de ser elegido como el mejor tinto del año, según el crítico inglés Tim Atkin. Pero más allá del valle, que resultaba novedoso, la viña se definió como orgánica y biodinámica, dos conceptos que en aquel entonces eran completamente desconocidos. ¿Por qué este sello verde en la viña? Cuando partimos, contratamos al enólogo Rodrigo Soto, quien había trabajado en un proyecto biodinámico en California. El nos metió el bichito y hoy ya hemos agarrado el feeling de reciclar, de reutilizar las cosas, de Producir vinos era algo completamente nuevo para nosotros, no sabíamos nada. No sabía nada de vinos, con decirte que tomaba blanco o tinto, en esa época nadie sabía de cepas”.

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