santiago marzo 2018

77 tell. cl Una persona puede decir que quiere un espacio cálido, pero surgen varias preguntas: ¿qué tan cálida?, ¿de qué color es la casa?, ¿cuál es el tono que predomina?, ¿los materiales?... todos esos elementos van a definir cantidad de luz, temperatura y cómo se multiplican los colores de un objeto”. Eso implica aprender a trabajar mucho con la luz natural. Totalmente. Para mí no es posible un proyecto de arquitectura sin pensar en la luz natural. A pesar de que siempre pensemos que la luz artificial cumple un rol, la vida ocurre más de día que de noche. Se debe diseñar con luz natural: se puede mimetizar con distintos tipos de cortinas, con un elemento arquitectónico que la filtre, como una celosía y desde ahí hacerla convivir con la luz artificial. Eso implica ser parte del proyecto desde el principio… Es lo ideal, que cuando se conceptualiza el proyecto se incorporen las va- riables de interiorismo e iluminacion para trabajar de manera complemen- taria. Mientras más información se tenga, mucho mejor. ¿Hay mayor apertura de los equipos para funcionar así? Sí, eso está cambiando. Hoy día yo puedo intervenir en cómo vamos a tra- bajar la luz natural y la artificial y qué temperatura de color vamos a usar. Porque una persona puede decir que quiere un espacio cálido, pero surgen varias preguntas: ¿qué tan cálida?, ¿de qué color es la casa?, ¿cuál es el tono que predomina?, ¿los materiales?... todos esos elementos van a definir cantidad de luz, temperatura y cómo se multiplican los colores de un objeto. ¿Tú trabajas con algunos arquitectos o te sumas al que ya tiene el cliente? Todas las anteriores. Me llaman clientes, me llaman arquitectos, me llaman mandantes directamente... de todo. Y mucha gente te llama, también, con la obra hecha, porque no está contenta con el resultado. PERSONALIZAR LA LUZ “Siempre digo que el arte de la luz tiene que ver con el dramatismo, con la experiencia para el usuario, porque muchas veces a uno le piden que ilumine un objeto, pero finalmente uno ilumina en función del usuario y eso hace que tenga mucho de psicológico, porque no toda la gente es igual ni tiene la misma llegada con la luz”, señala. O sea, es importante conocer al cliente final… Es lo óptimo, pero la realidad es que la gente desconoce bastante sus gus- tos en este tema. La mayoría te dice ‘me gusta harta luz’, pero eso es muy subjetivo, porque al final puede ser demasiada… la iluminación es expe- riencial, individual e intransferible. Hay un concepto que la gente descono- ce que es el de la distribución lumínica, saber qué se va a iluminar, qué es lo más importante dentro de un espacio y cuál es su esencia.

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