Santiago Febrero 2018

37 tell. cl social partió de un modo muy “personal y profundo” y que las organizaciones que hoy preside se fueron dando de manera orgánica. “La historia se fue construyendo. No es que yo hace diez años haya dicho que la idea era comprar parques y hacer educación. Nosotros trabajamos primero en Peñalolén, haciendo senderos en Casablanca, en el Cerro San Cristóbal, en fin, hasta que de repente decidimos tener nuestro propio parque”. ¿Te costó mucho convencer al grupo? No, de hecho, la constitución de la fundación, hace ya quince años, se dio por un pedido familiar. Es decir, partí yo como persona interesándome por unmundo que tenía que ver con la transformación de lo humano, y luego se institucionalizó por interés de la familia. ¿Por qué? Porque nosotros teníamos muchas personas que se nos acercaban a pedirnos diferentes ayudas y esta era una manera de hacer algo concreto. Y creo que tenía que haber una cabeza con la intuición y el ímpetu para lograr propósitos que, en ese tiempo, eran muy innovadores. ¿Por qué dices que el trabajo que hoy hacen salió de ti de forma natural? Porque mi vida ha estado rodeada de mucha naturaleza, de campo, animales y caballos. Me acuerdo que cuando iba de vacaciones a Santo Domingo no tenía muchos amigos, porque prefería ir donde la señora Irene, que tenía gallinas, pollos, donde me podía subir a un carretón con papas. Yo tuve una infancia muy ligada a la gente y así aprendí de la vida, con la pala, podando, conectada a la naturaleza. Y obviamente me di cuenta tarde de todo este paradigma. ¿Cuál paradigma? El modelo educativo que tenemos, que es el mismo que tuve yo, que es rígido, que tiene que ver con el orden, con el encasillamiento de este niño sirve o no sirve. Venimos de Nuestra idea es acompañar la educación formal, sacar a los niños de la sala de clases, porque nosotros sabemos que ya estamos ayudando al aprendizaje desde el momento en que traemos a los estudiantes a este parque”. una estructura escolar que no está haciendo felices a los niños. Hoy en día hay más depresiones y desmotivaciones que nunca. ¿Y cómo se puede transformar eso? Nuestra idea es acompañar la educación formal, sacar a los niños de la sala de clases, porque nosotros sabemos que ya estamos ayudando al aprendizaje desde el momento en que traemos a los estudiantes a este parque. CONSERVAR Y APRENDER La Fundación Caserta realiza su trabajo, justamente, en el parque en que hoy Francisca nos recibe. La idea no solo es conservar un territorio rico en flora y fauna nativa, sino además convertido en un centro educativo donde estudiantes, docentes y directivos puedan vivir una experiencia formativa y transformadora. Los programas, que pueden ser de uno y hasta tres días, consisten en salidas pedagógicas que buscan fortalecer la convivencia escolar y el respeto de sí mismos, los otros y el medio ambiente. Además, dirige la Fundación Meri, que trabaja para la conservación de los ecosistemas terrestres y marinos de la Reserva Natural Melimoyu, ubicada en la Patagonia norte y hábitat de la ballena azul, y en el norte, en San Pedro de Atacama, la Fundación Tata Mallku que conserva el territorio, pero, por sobre todo, las tradiciones. Las tres fundaciones, en 2017, acogieron a cerca de cinco mil estudiantes de sectores vulnerables. “Estos tres lugares llegaron a mí. Así como San Pedro de Atacama es un hito a nivel mundial, Chiloé también lo es. Es la puerta de entrada a todos los fiordos de un sistema único en el planeta”. ¿Tú idea era hacer conservacionismo? Por supuesto, pero la idea no era solo proteger la naturaleza, sino también ofrecer una educación integral, unida al entorno. Trabajar en el concepto

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