Serena Noviembre 2017

28 tell. cl Estigmatización racial y los estrados de la justicia en La Serena del siglo XVIII ARCHIVO histórico L a expansión española desde la perspectiva de la filosofía política tiene tres piedras angulares: Dios y la Cruz que manda conquistar los cuerpos y las almas de los conquistados. La Corona dueña de todos los territorios conquistados por concesión graciosa del Santo Padre y, los empresarios priva- dos, financistas de las empresas, a cualquier lugar del espacio americano. El marco jurídico son: las Leyes de Castilla y Aragón, las Leyes de Indias gene- radas para administrar y resolver los litigios entre los españoles y los indígenas, quedando excluidos los individuos gestados por la panmixia entre blancos y co- brizos: los mestizos. Renglón aparte son los negros y sus castas, considerados como parte de la semoviente o animales domésticos, transferidos desde África y Europa a territorio americano. Jurídicamente son esclavos todos los negros e in- dividuos originarios o naturales de las Indias que se rebelen o se resistan militar- mente a los españoles, pues al ser cogidos en guerra serán esclavizados como castigo y solo el rey puede dictar su liberación. La estigmatización por el origen racial reflejado en el color de la piel, acentuó tem- pranamente los prejuicios raciales y la lucha por liberarse fue ardua y costosa. En la región de La Serena, hacia 1747, por ejemplo, don Manuel Encinas solicita a los jueces de la administración de justicia una carta en la cual se certifique y reconozca que es español. Todo tiene su origen en que sumadre, india libre, está casada en segundas nupcias con un mulato y presumen que él también lo es. La revisión de sus orígenes parentales establece que su madre es la india Mar- garita Toco y su padre es Santiago Encinas, natural de Concepción, que le ofreció matrimonio pero luego desapareció. La deshonra fue zanjada cuando el padre la casó a la fuerza con Simón Seriche, con seis meses de embarazo. Finalmente, el abogado de la Real Audiencia de Lima y Chile, provee y firma el Decreto Judicial de Sangre en el cual se declara a Santiago “por hombre libre español”. Asimismo, en una situación de integración racial y abnegación filial, el matrimo- nio constituido por doña Benita Espejo, mujer legítima de Alberto Mundaca, par- do esclavo a quien desea sacar de la esclavitud, liberándole del personal servicio La construcción de la sociedad en el Reino de Chile y sus regiones, no es diferente al resto de América y del mundo, sobre todo si las relaciones de poder y la convivencia se basan en la opresión de los blancos sobre los cobrizos, amarillos y, como por ley divina y natural, sobre los negros. al cual le obliga su ama, ante los jueces relata, en junio de 1749, que gracias a su trabajo ha lo- grado pagar $150 pesos a sus amos, y demanda conocer la deuda restante, pues su dueña, doña Catalina, no tiene la escritura que está en poder de los padres de Santo Domingo de La Serena. Estos lo habían rematado en pública subasta, el año 1739, en $250 pesos. El mulato esclavo ha- bía sido una donación de don Francisco Godoy, como limosna a la Virgen del Rosario para la fá- brica de la iglesia. El esclavo se negó a servir a los sacerdotes y, por ello, se mandó tocar campanas a capítulo para el remate y don Joseph Santander, esposo de doña Catalina, lo deja en su casa. Felizmen- te, doña Benita, después de diez años, libera a su esposo pagando los $100 pesos a los padres dominicos y la justicia “lo declara libre y en dere- cho exento de esclavitud”, otorgándole el instru- mento de libertad. Hernán Cortés Olivares. Académico e historiador Universidad de La Serena.

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