Serena Octubre 2017
35 tell. cl Nuestra atención se centra también en familias que pertenecen al cuarenta por ciento de la población más vulnerable de acuerdo a la Cartola de Registro Social de Hogares”. Sin duda, un regalo del cielo ¡Absolutamente! El 2 de enero de 1997 se pro- dujo un incendio en el centro de La Serena y esta casa quedó destruida. En esa época, la funda- dora de esta institución, Ema del Río, solicitó al municipio que se demoliera lo poco que quedaba de esta casa y como los terrenos eran tan cotiza- dos se arrendó a una conocida tienda comercial, por un periodo de treinta años. Quedó estableci- do, entonces, que todo lo que se construyese en ese terreno quedaba a favor de la Protectora de la Infancia. Desde 1997 tenemos arrendado ese local y mensualmente recibimos un ingreso, lo que nos ha permitido financiar todos los gastos y necesidades de la corporación. ¿Y con respecto a los padres, cuál es la labor de la protectora? Realizamos una serie de talleres de formación que van dirigidos a las madres, entre ellos, de educación sexual para adolescentes, cómo lo- grar una buena comunicación con la familia, ta- lleres de desarrollo personal y otros. Una vez al año hacemos una jornada educativa y recreativa con todas las mamás que asisten a los talleres. Se abordan temas como la prevención del cán- cer cervicouterino, temas nutricionales para sus hijos, entre otros. En las tardes hacen clases de zumba y contratamos dos peluqueras que las de- jan estupendas. Con todo esto vemos cómo me- joran su autoestima. Se van felices y renovadas. Y es que el tronco de la familia es la madre. Si la mamá está bien se lo transmitirá a su hijo. La base es educar y entregar herramientas de aprendizaje Por supuesto. Y a propósito de esto, hace ya va- rios años, formamos una biblioteca en el sector rural Punta de Piedra, cerca de Altovalsol. Los ni- ños tienen acceso a una serie de libros, gracias a una campaña que realizó también el colegio The International School de La Serena. NO MÁS La dramática y sobrecogedora muerte de más de mil trescientos niños y niñas dentro de los hogares del SENAME ha calado profundamente en los chilenos. Una vergüenza nacional que deja al descubierto la paupérrima protección estatal hacia nuestros menores. ¿Cómo te ha impactado esta desoladora realidad? Ha sido muy fuerte. Ahora, lo que me angustia es que todas las personas que opinan culpan al SENAME, y si bien esta institución tiene el treinta y tres por ciento de la responsabilidad de todos los hogares, una gran parte de la responsabilidad recae en fundaciones y congregaciones religiosas. Lamentablemente, como protectora de la infancia no podemos involucrar- nos en esto, no tenemos la facultad, por lo tanto, lo único que nos queda como institución es prevenir el ingreso de los niños a estos hogares y evitar, por sobre todo, el maltrato. Las familias deben tomar conciencia de la res- ponsabilidad que significa tener un hijo. ¿La labor de la protectora, en este caso, va dirigida hacia los padres? Así es. Que los padres se hagan responsables de sus hijos. No hay san- ción para los padres de niños que ingresan a los hogares del SENAME. Los sancionados son los niños al enviarlos a estos lugares y ¡eso no es justo! El apoyo del Estado, de la familia, de la sociedad en general es fundamental y todos debemos estar conscientes de este problema. ¿Cómo llegar a estos padres para evitar el abandono de sus niños? En nuestro caso, dando continuidad a la educación en habilidades parenta- les para la crianza de sus hijos. Que las mamás que llegan acá tomen con- ciencia de lo que es ser madre, a través de una comunicación directa, con talleres de formación en educación sexual, control de natalidad y otros simi- lares. Nosotros no podemos intervenir en lo que dictamina un tribunal, pero sí podemos prevenir. Hemos tenido casos de mamás que quieren entregar a sus hijos en adopción y que gracias a nuestro apoyo se han arrepentido. ¿El consumo de drogas de lamadre o el padre es un flagelo que, sin duda, vulnera aún más esta situación? En ocasiones, la ayuda que se le entrega a un niño es vendida por la ma- dre para comprar drogas y esto es terrible… es muy doloroso. Tenemos el caso de una abuela que tuvo que hacerse cargo de sus cuatro nietos porque su hija es drogadicta. Cada vez que regresa a la casa llega emba- razada y le deja a otro hijo. Nuestra tarea es proteger a estos niños, pero cómo logramos que ella se haga un tratamiento y se rehabilite. Lamen- tablemente es una historia que suma y sigue. Muchos de los niños que ingresan a estos hogares son hijos de madres que están cumpliendo una condena en la cárcel, o bien, son drogadictas y deben ser internadas, de manera que sus hijos quedan carentes de afectividad, de protección y de ayuda económica. ¿Qué ha significado estar a la cabeza de esta corporación durante estos casi diez años? Es mi sentido de vida y de realización y para todas las colaboradoras en- tregar un servicio a la comunidad es un gran orgullo y satisfacción. Cada día hemos aumentado más la ayuda y, fuera de eso, esta corporación tiene una trayectoria importante en la zona porque, además, nos hemos vinculado con la Asociación de Niños Oncológicos. En esta región no exis- te un centro oncológico y los niños deben ser derivados a Santiago. Una de las preocupaciones de la protectora es que esta zona cuente con su propio centro. T
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