Serena Octubre 2017
28 tell. cl La Serena: epicentro colonial del emprendimiento comercial ARCHIVO histórico P or otra parte, una imagen de la región de La Serena y su territorio nos pro- porciona, desde sus orígenes precapitalistas, una riqueza que fue capaz de sostener y financiar la conquista y colonización del sur durante el siglo XVI y XVII y entregar sustentabilidad a un siglo XVIII reformista y de integración al mercado mundial. También contribuyó a comprar títulos de nobleza, mayorazgos de Castilla y nombramientos en las órdenes militares más prestigiadas de Espa- ña. Por ejemplo, las minas de cobre de La Higuera y Los Choros, a fines del siglo XVII, proporcionaron a los descendientes del sargento mayor del Reino de Chile, Pedro Cortés Monroy, el título de marqués de Piedra Blanca de Guana y Guanilla, con estancias y haciendas en los valles de Guasco, Elqui, Limarí y Choapa. Aparentemente, esta división simplista de la sociedad invisibiliza los sectores medios, el segmento social más importante de la economía regional de La Se- rena, verdadero motor de la circulación de la riqueza extraída por los esclavos negros e indios en minoría: los hombres libres, mestizos, españoles y migran- tes extranjeros. En este sistema de economía precapitalista o mercantilista, en el cual lo que im- porta es el excedente que pueden obtener los inversionistas, la región de La Se- rena, en 1748, nos proporciona un ejemplo. Un gran inversionista en lasminas de oro de Copiapó, entre otros, era el visitador general de la orden de LaMerced, fray Nicolás de La Quadra, quien habilita con $1.462,6 reales a los empresarios mi- neros, capitán don Nicolás de Alzaga y Lopera y don Pedro Zavala, su yerno, con- tribuyendo a la formación de una compañía minera para explotar la mina Santa Rosa de Cachiyuyo. Los acreedores ponen como aval alhajas y sus esclavos. Esta La historiografía especializada en los estudios regionales de Chile, sobre todo para el norte semiárido, nos entrega una visión estereotipada de los sujetos y las acciones empresariales mediante una seudo dicotomía entre las élites todopoderosas y las masas paupérrimas e indisciplinadas de los subordinados. sociedad vincula a comerciantes proveedores de herramientas, maderas, pólvora y los alimentos para barreteros, apires, esclavos negros y mula- tos. A esta estructura laboral se agregan hombres independientes, quienes con un pequeño capital se asocian a la compañía minera mediante la Do- bla, financiando la extracción de los cajones de metal de oro, compartiendo las ganancias netas con el dueño de la estaca mina. En esta cadena de emprendimientos debemos destacar a los empresarios de la arriería, pues sin ellos no existe ninguna posibilidad de trasla- dar desde la ciudad a las faenas y los puertos, los bienes de consumo corriente, de capital y el producto minero. Tenemos el caso de una familia serenense dedicada a este rubro, cuya jefa era doña Jacinta Pérez y sus dos hijos: Santiago Del- gado, quien conducía la recua, desde La Serena a Huasco y Copiapó y, el otro, Cristóbal, quien se hacía cargo de la remuda de las recuas demulas, su mantención, habilitación de aparejos y herre- ría. El transporte de veinte cargas de sal en cua- renta quintales de cuero de vaca, en veintinueve mulas perfectamente aviadas y aparejadas, más dos machitos y once mulas de silla, requerían de un capital e inversión significativa. También cum- plían tareas de confianza para llevar plata piña, obligaciones de pagos a terceros y cobranzas de deudas. Los arrieros también cruzaban la cordi- llera trasladando dos mil seiscientas cabezas de oveja, entre Córdoba del Tucumán y los pastos del potrero Los Castaños, en el valle de Copiapó. Hernán Cortés Olivares. Académico e historiador Universidad de La Serena.
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