Serena Octubre 2017

T Con varios reconocimientos internacionales, tiene un estudio junto con su marido, el también artista Pablo Soto, y dos hijas: Paloma (16) y Eva (10). “Paloma tiene una habilidad para el dibujo hiperrealista impresionante, acaba de entrar a un conservatorio de arte en Carolina del Norte”, dice con orgullo. “Fue un proceso bien largo y competitivo”. ¿De qué manera influyeron tus raíces en tu trabajo? Puerto Rico es una mezcla de lo africano, lo español y lo indio. El elemento africano se interrelaciona con los objetos de una forma bien espiritual. Y eso siempre me llamó la atención: la escultura religiosa como repositorio de esa energía espiritual. Eso, combinado con mi trayectoria en el baile clásico, se convirtió en mi lenguaje natural. ¿Fue amor a primera vista? En la Universidad de Puerto Rico, quedé prendida del material. Tuve una clase con Jaime Suárez, un profesor que me voló la cabeza. Esa cualidad del barro de ser lo que sea y de capturar tu frecuencia me encantó. Con el barro todo me hizo sentido. La materialidad, la plasticidad. ¿Tu mentor? He tenido mucha gente magnífica. Más que una persona, ha sido una especie de consorcio. Además de Jaime Suárez, en Puerto Rico he tenido muchos mentores como Antonieta Hambleton. Con ellos me retroalimentaba. ¿Cuál fue tu primera exposición? El 2008, en el Museo de Arte Contemporáneo de Puerto Rico. Tenía treinta y tres años yme pusemuchísima presión porque la audiencia erami gente, mi pueblo. Y enseñarle mi trabajo a quienes me habían formado fue una expe- En la Universidad de Puerto Rico, quedé prendida del material. Esa cualidad del barro de ser lo que sea y de capturar tu frecuencia me encantó. Con el barro todo me hizo sentido”. riencia inolvidable. Me permití tomar riesgos, fue la primera vez que realizaba una pieza de casi tresmetros. Cuando abrieron las puertas del mu- seo había un filón increíble. Fue buenísimo. ¿Qué está presente ahora en tu trabajo que antes no estaba? El tiempo. El modelo que yo tenía antes era el de producir piezas seriadas. Era como hablar en frases y ahora me siento que estoy hablando en párrafos y mininovelas. Las ideas son complejas, las investigo más, los proyectos son grandes. Los espacios abarcan mucho más. Necesitaba este cambio. ¿Cómo ves el nivel chileno? Muy bueno, muy comparable con lo que veo allá en Estados Unidos. Fue muy emocionante porque acá rompimos paradigmas, nadie había tratado antes la figura con plancha y fue bien bueno abrir ese mundo de posibilidades, que estoy segura de que, a futuro, ellas seguirán desarrollando. ¿Cuándo sientes que una obra está lista? Cuando sientes la euforia y dices ¡ya!, o cuando se te acaba el tiempo. Lo ideal es que llegue la euforia antes de que se te acabe el tiempo y la tengas que entregar.

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