serena Enero 2018
46 tell. cl La arquitectura se relaciona con lo que nosotros hacemos y con los lugares donde estamos. Me llama mucho la atención la relación que tiene su arquitectura con el mar”. LA IDEA La primera vez que Alex participó del IWT fue el 2012, en Pacasmayo, una ciudad portuaria ubicada a casi setecientos kilómetros al norte de Lima, que recibía por primera vez en Sudamérica una fecha del tour. Y en esa ciu- dad conoció a la estadounidense Sam Bittner, windsurfista, y creadora de la IWT. La misma persona que hace días le confirmó la fecha de la segunda edición del evento que levantó a pura garra. ¿Qué ocurrió en ese campeonato? En Pacasmayo obtuve el tercer lugar. Recuerdo que me ganaron los france- ses Camille Juban y Fabrice Beaux (primero y noveno del ranking ese año). Corrió Francisco Goya, que es otra leyenda del windsurf. Ese resultado me abrió las puertas. ¿Cómo describirías a Sam Bittner? Ella no es unawindsurfista que busque la competencia. A ella le encanta re- lacionarse con la gente, ver a los competidores felices y que disfrutan los lu- gares que escogió. Ese es su objetivo y que se relaciona mucho con el mío. ¿Cómo nace la idea de traer el tour al país? Siempre tuve la intención de traer un evento internacional a Chile y con Jaime Rojas, dueño del Hotel El Faro y organizador del Pacasmayo Classic, empezó a nacer la idea. Él era como el representante del tour en Sudamé- T rica y fue un puente con Sam Bittner. De cierta manera fue mi tutor. Luego, ayudaron Andrés Tobar y Felipe Wedeles del Hotel Surazo, Bjoerte Purschel y mi hermano. Y sentí mucha ayuda de la Municipalidad de Navidad. La idea era ir un paso más allá de lo deportivo. Mis principales razones del evento fueron dar a conocer el windsurf, que no es muy conocido, lograr descentralizar el deporte y llevarlo a comu- nas donde probablemente no existen campeo- natos internacionales. Quise que fuera un evento con repercusiones sociales y culturales. La cere- monia de apertura fue en la plaza de la ciudad. Hubo muestras gastronómicas y artistas locales. Hicimos charlas sobre el cuidado y resguardo de la naturaleza de la zona, hablamos sobre la histo- ria de Matanzas, y todas las noches tratamos de tener una temática de conversación, tanto en la playa, como en el hotel o la municipalidad. Dejar una huella positiva… No quisimos hacer un evento que durara solo una semana. Y dentro de esa huella, están las clases gratuitas de windsurf para los colegios municipales, que las hace Eduardo Toto Herman. Yo he visto a estos estudiantes como aprenden y están fascinados. Seguro va a nacer más de un nuevo windsurfista chileno.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDQ4NTc0