rancagua Noviembre 2017
Viña Requingua tiene más de cincuenta años de antigüedad. Se ha posicionado como una de las ocho más grandes en nuestro país en cuanto a exportación. Una viña familiar en la que padre e hijo trabajan a la par. Hoy, cuentan con cuarenta y siete tipos de vinos diferentes, trescientos cincuenta clientes en el mundo y venden un millón y medio de cajas al año. Por Bernardita Watkins V. / Fotografía Francisco Cárcamo P. Santiago Achurra Larraín y Santiago Achurra Hernández Viña Requingua Vinos a la U bicada a veinte kilómetros de Curicó, en Sagrada Familia, se encuentra el fundo de la familia Achurra, que tiene poco más de mil hectáreas, y en donde se vive y respira el mundo del vino. Nos recibe Santiago Achurra Larraín, fundador de este negocio familiar que tras cincuenta y cuatro años ha crecido más allá de lo que imaginó. Al recorrer el campo y las instalaciones, impresiona el cuidado de las parras, el orden y prolijidad en la línea de producción, la bodega con seis mil barricas y, sobre todo, la manera como este hombre de ochenta y cinco años se relaciona con sus trabajadores. ¿Cuándo nace la idea de desarrollar este proyecto? Cuando compré este fundo tenía treinta y ocho hectáreas de viñas y había otras actividades: ganadería, lechería y cultivos. Inicialmente no dimos mucha importancia a la viña, pero como es una zona de vinos y algo sabía de vitivinicultura, empecé a cuidarla, a potenciarla y fuimos creciendo. En estos años, hemos transformado este fundo, dedicado hoy, en un noventa y ocho por ciento, al vino. Fue una evolución, no una revolución; no plantamos todo de un día para otro. ¿Cómo crece su interés por producir vino? Empezamos envasando vino en garrafas, chuicos y damajuanas. Despachábamos de 81 tell. cl medida
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDQ4NTc0