Rancagua marzo 2018
42 tell. cl APOSTAR POR PICHILEMU Marcelo vive entre Santiago y Pichilemu, donde continúa surfeando, aunque no como en las épocas en que participaba en campeonatos nacionales. Además de ser sommelier de Casa Silva, una relación “beneficiosa para ambas partes”, que le permite “crecer” y hacer otras cosas —como ser embajador de Prochile y panelista de La CAV (Club de Amantes del Vino)—, es, desde 2010, autor de la Guía de Aguas , que se vende en puntos como Mundo del vino y en su propia tienda. Habitualmente también lo invitan a la TV. “Me gusta participar de espacios culturales, donde puedo aportar un granito de arena. Algún día me gustaría hacer un programa de vino y gastronomía por Chile. Sería maravilloso”, comenta. Actualmente, lo motiva sobre todo su tienda de vinos, un local moderno y acogedor, con una ambientación con corchos y otros elementos “vineros”. Marcelo Pino Sommelier está enclavada en el antiguo Hotel Chile España de Pichilemu, que regentó la empresaria María Adriana Padilla hasta su muerte, hace cinco años, y del cual ahora el propio Marcelo y Nicolás Samson, su socio francés, decidieron hacerse cargo por los próximos quince años. “Fue Cristián Merello, gran surfista y uno de los hijos de Adriana, quien me ofreció este lugar maravilloso”, cuenta Pino. El caserón de adobe es ideal para mantener la temperatura de los vinos, algo que él aprovechó para crear La Cava de Adriana. “Yo fui garzón de Adriana. Ella era una mujer sensible y amable, que ayudaba a todo el que podía y que aportó mucho al turismo de la zona. Esta cava es un pequeño tributo”. En la bodega hay vinos franceses de gran calidad, si bien la idea de la tienda es transversal: que los clientes que lleguen a la Región del Libertador —área vitivinícola de excelencia—, puedan comprar vinos, que vayan desde los cuatro mil hasta los cien mil pesos. “Mi idea es acercar el vino a la gente, Esta tienda podría funcionar en cualquier parte de Santiago, porque está muy bien pensada, pero quise hacerla porque soy de acá y quiero ser parte de todo lo lindo que pasa y va a seguir pasando en Pichilemu”. T que es un trabajo duro, sobre todo en Pichilemu, porque el turismo es estacional (verano). Esta tienda podría funcionar en cualquier parte de Santiago, porque está muy bien pensada, pero quise hacerla porque soy de acá y quiero ser parte de todo lo lindo que pasa y va a seguir pasando. En realidad, el concepto nace de tener productos que yo no encontraba acá: aceite de oliva, buenas carnes, charcutería española, quesos franceses, cristalería”, explica. ¿También llegan extranjeros buscando cosas? Sí. Y en vez de tener que ir a Santiago a comprar un vino específico y luego irse al aeropuerto, acá lo compran, lo echan en la malera y se van. Hay gente que viene a la Ruta del Vino en Colchagua, se hospeda en Pichilemu y pasa por la tienda. ¿Apuestas a que esto va a crecer? Sí, y yo quiero crecer con esto. Pichilemu está teniendo un desarrollo maravilloso. Se nota en la parte inmobiliaria y en que cada vez llegan más profesionales y se quedan a vivir acá. Esperamos que, tanto ellos como la gente local, disfruten de este proyecto.
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