Norte mayo 2018
33 tell. cl directora Centro Laboral Jean Piaget Con paciencia, voluntad y amor todo se aprende. Esta es la consigna del equipo de profesionales y de quien dirige hace nueve años este centro laboral, reconocido con excelencia académica. La formación de sus alumnos, con capacidades diferentes, va mucho más allá de insertarse en el mundo del trabajo. Ser mejores personas, mejorar su calidad de vida y ser un aporte para la sociedad es lo que los distingue y los hace tan especiales. Por Verónica Ramos B. / Fotografía: Francisco Díaz U. Rosa Pérez herramientas F altan pocos minutos para el medio- día y en el patio del Jean Piaget no vuela ni una mosca. Y es que los cin- cuenta y cinco jóvenes que asisten diariamente a este centro laboral de Coquimbo están desplegando todos sus talentos y habilidades en los distintos talle- res que se imparten. Aquí no existen las tradicio- nales salas de clases, no hay pizarrón y las me- sas y sillas tampoco miran hacia el frente. Lo que sí hay, y bastante, sonmateriales y herramientas, pues en Jean Piaget todo se aprende haciendo. Rosa Pérez, coquimbana, madre de tres hijos, profesora normalista, educadora diferencial, dueña de cuarenta y cinco años de experiencia en el mundo educativo y directora del Centro La- boral Jean Piaget, insiste en que las visitas de- ben, primero, empaparse del lugar, conocer sus talleres y constatar cómo los jóvenes se apasio- nan en lo que hacen y aprenden. Y tiene toda la razón, porque mientras continuamos el recorrido acompañada por la mujer que hace nueve años dirige este centro, la sorpresa es aún más grata. Al ingresar al taller de arte y cerámica, un tímido “¡hola tía!” se oye a la distancia. El resto de los alumnos casi no levantan la cabeza. Están afa- nados, ensimismados con sus pinceles, pigmen- tos, vasijas y platos. La vista se pierde en cientos de coloridos trabajos ya terminados que decoran el espacio y es inevitable no sentirse atraída por un mural de pequeñas piezas de mosaicos y ce- rámicas, en el que —tal como explica el profesor PARA LA VIDA Alfredo Delaporte— cada alumno hizo su aporte. Todo luce impecable, pulcro, ordenado, acoge- dor. Aquí se respira paz. Lamisma sensación nos sobrecoge en la sala de exposición permanente, en el taller de soldadura en fierro, en el de carpintería, en el de cocina, en el de reciclaje electrónico y orgánico y en el jardín, espacio que también es obra y reflejo de ellos. “En Jean Piaget entregamos formación laboral a jóvenes desde los dieciséis hasta los vein- tiocho años de edad, quienes son portadores de discapacidad intelectual en distintos ran- gos, desde leve a moderado, con síndromes en algunos casos y multidéficit en otros. Nues- tra misión es insertar laboralmente a todos nuestros alumnos, generar los espacios para que realicen una práctica y que el empresario se interese en darles una oportunidad de tra- bajo”, explica la directora de esta institución, Rosa Pérez, y agrega: “antes pertenecíamos al municipio de Coquimbo y, a partir de marzo de este año, formamos parte del servicio local de educación pública Puerto Cordillera, es decir, ahora dependemos del Ministerio de Educa- ción y somos pioneros en el traspaso de este nuevo sistema administrativo”. ABRIENDO PUERTAS Hace cuarenta y cinco años que este centro la- boral forma parte de la historia de Coquimbo, sin embargo, desde el 2009 cuenta con casa propia,
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