Norte abril 2018

elabora solo mi señora y en pocas cantidades. Tenemos clientes antiguos de otras ciudades que vienen a La Herradura, especialmente por el sajer. ¿Y las tortas? La más clásica es la Napoleón, que es de panqueque con nueces y manjar. Hacemos también la torta tres leches, panqueque naranja y chocolate, la torta de zanahoria y de ciruela. Estas últimas también las hace solo mi señora. Generalmente las piden para torta de novios y van decoradas con fondant . OTROS TIEMPOS En 1986, Roberto y Bernarda abrieron la primera sucursal de Álvarez Carmona a un costado de la Iglesia San Agustín, en pleno centro de La Serena. “Durante veinte años tuvimos este local y nos fue muy bien hasta que se instaló el mall y el centro de la ciudad dejó de ser el mismo. Cerramos esa pastelería y nos instalamos en Las Tacas hasta el 2015. También tuvimos un negocio en Puerto Velero”, recuerda Roberto. Y hoy cuentan con dos sucursales en La Serena Sí, hace ya varios años nos instalamos en Avenida Cisternas con nuestra primera sucursal y vamos a cumplir un año con un segundo local, ubicado en Avenida Alberto Arenas. A esto se suma un nuevo salón de té Es que antes esto era una casa habitación que acondicionamos con el tiempo para funcionar, en cambio este salón de té lo hicimos ex profeso para que los clientes pudiesen disfrutar de otro servicio. El crecimiento es notable, pero ¿qué tan sacrificado ha sido para ustedes? Durante los primeros veinte años del negocio, nunca salimos de vacaciones. Todo era muy distinto, porque no teníamos competencia y casi no existía movilización. En una ocasión tuvimos que llevar un pedido de empanadas a Las Tacas y llovía torrencialmente. Fue tan complicado llegar que en un momento dije: “esto ya no es un trabajo ¡esto es un apostolado!” (se ríe). Ahora, insisto que la constante en esto ha sido mi señora. Ella ve todo lo relacionado con la producción y en mi caso, estoy en la caja. ¿Cuántas personas en total trabajan en Álvarez Carmona? Entre veinticinco a treinta personas. Lamayoría trabaja en la fábrica, porque aquí se elabora todo y se envía a las sucursales. Cada persona tiene su función y son muy responsables, incluso varios de ellos están con nosotros hace más de quince años. ¿Y sus hijos están involucrados en el negocio? Tenemos tres hijos. Gonzalo, el mayor, es abogado y vive en Viña del Mar. Bernardita es sicóloga y está en Santiago. Rodrigo es ingeniero civil mecánico y trabaja en el norte. Está casado y cuando viene a La Serena nos apoya bastante, porque tiene otra perspectiva del negocio. Nuestros hijos son profesionales gracias al esfuerzo y dedicación que pusimos en esto y me siento muy orgulloso de ello. ¿Cuáles son las expectativas de este legado? Lo más factible es crear una empresa con los hijos para que ellos finalmente decidan el futuro de la pastelería. Tenemos nueve nietos así que las nuevas generaciones también verán qué se puede hacer. La verdad es que la continuidad de Álvarez Carmona ya no dependerá de nosotros. ¿Y hasta ahora, se sienten reconocidos en la zona? Es que son hechos concretos y no palabras. En todo negocio existe el factor suerte, la oportunidad y cada uno tiene su complejidad, pero también todo se consigue con constancia y trabajo. Ahora si intentásemos masificar o industrializar nuestros productos para abaratar costos, no tendría sentido para nosotros, porque aquí lo que prima es el trabajo artesanal. ¿Puedo preguntarle su edad? Voy a cumplir setenta y ocho años y mi señora, setenta. Es admirable la vitalidad y dinamismo de ambos ¡Ese es el problema! (se ríe) Es que mientras la salud lo permita seguiremos trabajando. Construimos este salón de té, estamos en proceso de remodelación de la fábrica y tenemos otros proyectos como, por ejemplo, ampliar la terraza. La verdad es que seguiremos aquí hasta que nos entierren. T 83 tell .cl

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