Norte abril 2018

El rincón 81 tell .cl Pastelería Fina Álvarez Carmona Visitar este balneario porteño y resistirse a las dulces tentaciones de esta antigua y prestigiosa pastelería, puede significar un tortuoso arrepentimiento. Mejor no intentarlo, porque si hay algo que hoy se agradece es la receta artesanal, el manjar casero, el sabor de antaño. Esto bien lo saben Bernarda y Roberto y, por lo mismo, es que hace más de cuarenta años la fórmula no cambia ni se transa. Por Verónica Ramos B. / Fotografías Francisco Díaz U. S on las dos de la tarde y la fábrica de la Pastelería Fina Álvarez Carmona está en pleno proceso de producción. El aroma que emana de los hornos, del manjar casero y de la crema pastelera que hierven en grandes cacerolas, se expande por todo el espacio. Alejandra Aguilera –nuera de los dueños de esta empresa nacida hace más de cuarenta años en el pintoresco y apacible balneario La Herradura, en Coquimbo– es quien nos recibe y nos acompaña en este placentero recorrido. Mientras nos va mostrando las distintas áreas de trabajo, entre ellas, el sector de pesaje de los ingredientes, el de la elaboración de cremas, manjar, bizcochuelos, hojas, panqueques, masas y rellenos, nos comenta que están en etapa de remodelación. A un costado de la fábrica, está la nueva sala de ventas. Por largos años fue solo una pastelería y hoy luce, además, un acogedor y cálido salón de té. Acompañada de un capuchino y rodeada de vitrinas con variadas tortas y pasteles, llega a nuestro encuentro Roberto Gutiérrez. Él y su mujer, Bernarda Álvarez Carmona, quien se excusa por no poder participar en la entrevista, son los protagonistas de esta historia y los artífices de una de las pastelerías más antiguas y prestigiosas de la zona. La Herradura dulce de

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