Conce Octubre 2017
95 tell. cl jóvenes comienzan con cerveza o algunos destilados. Pero claramente hay una identidad, bien instalada en Chile con respecto al alcohol. Lo otro es que, como población, tenemos problemas importantes de salud mental: somos un país que ha crecido y se ha desarrollado fuertemente, pero con costos. La tristeza, la depresión, el estrés, los trastornos alimenticios y, obviamente, los problemas de alcohol y drogas, tienen que ver muchas veces con el hecho de trabajar mucho y vivir tan intensamente la vida. El alcohol es usado como anestésico: llego tenso de la pega y me sirvo un trago para relajarme; estoy con muchas cosas y me tomo algo para euforizarme... Es muy normal encontrar gente que cuando está aproblemada toma, come, se da un regalito, busca algo externo para calmar un problema interno. Lo externo viene y se va, es rápido, pero como viene y se va, no hace un cambio profundo. En las sustancias psicoactivas hay temporalidad, es una forma rápida de lograr un propósito, de cambiar un estado emocional. SER PADRES HOY “Hoy los padres estamos menos en la casa y los niños están expuestos a grandes estímulos a través de los medios de comunicación, que hace que se enteren de todo mucho antes. Y esa es una oferta riesgosa, sobre todo si el muchacho tiene ciertas fragilidades. Los adolescentes, de por sí, están tratando de experimentar y para ellos es muy importante la validación de su grupo de pares. Están en un período de su vida en que construyen su identidad y su estructura de personalidad, entonces cuando hay exposición temprana al alcohol o las drogas, será más recurrente para ese joven desarrollar una estructura de personalidad con problemas, que va a quedar con ciertas fragilidades y descontroles para el resto de la vida, lo que a futuro generará problemas de salud mental”. ¿Cómo saber si un hijo está teniendo problemas con el alcohol? La primera advertencia, más preventiva, es que todo consumo es riesgoso en menores de edad. Si es un joven mayor, el consumo riesgoso está definido por distintas variables. Por una parte, la cantidad de alcohol: el consumo de bajo riesgo es de un máximo de tres unidades de alcohol dos veces a la semana en hombres y dos unidades en el caso de las mujeres. La unidad de alcohol es una medida estándar (que corresponde a ocho gramos, esto es, en el caso Tenemos que conocer a nuestros hijos: saber dónde están, conocer a sus amigos y a los padres de sus amigos. Propiciar puntos de encuentro con ellos, acompañarlos, saber si su grupo de amigos consume, si esos padres no ‘pescan’…”. del vino, una copa o de un destilado fuerte, una medida), por lo que si un joven se toma media botella de pisco (la famosa promo para dos), está consumiendo ocho unidades. Respecto de la frecuencia, cuando alguien consume tres o cuatro veces por semana empieza a construir un hábito; y el hábito es la base de la dependencia. Si además va de la mano con que manejo, estoy embarazada, consumo ciertos fármacos, entro en categoría de riesgo. Lo mismo si mi ingesta trae consecuencias: si al día siguiente no puedo ir a clases o a trabajar, claramente hay una señal. Un niño de catorce años que esporádicamente se toma una cerveza, ¿es un problema? Cualquier consumo de sustancias psicoactivas en un menor de edad es un riesgo. Obviamente que el riesgo es menor si es una cerveza al mes. El riesgo en algún momento se transforma en una consecuencia o en un problema porque yo me expongo y eso va desde un coma hepático, un accidente, un asalto o algo tan preocupante como que gran parte de la actividad sexual de los jóvenes se realiza bajo los efectos del alcohol y las drogas, con los riesgos que eso conlleva. ¿Por qué nuestros jóvenes toman tanto? Buscan distorsionarse o desconectarse y lo concentran en dos días a la semana, porque en general estudian de lunes a viernes. El fin de semana es lo permitido, lo sociabilizado. Sin embargo vemos que cuando hay mayor autonomía y libertad empiezan a tomar los miércoles y después se convierten en adultos que toman todos los días; el vino con la comida, el aperitivo y el bajativo se van haciendo hábito. ¿Cuál es el rol de los padres? Es muy importante. Primero por el ejemplo, porque desde pequeños nuestros hijos ven cómo nos relacionamos con el alcohol. Tenemos que preocuparnos de que este no esté presente en todo momento y que cuando está, sea un consumo de bajo riesgo, sin consecuencias. Luego viene la formación. Tanto en la casa como en el colegio hay que educar respecto de los riesgos del alcohol y educar implica hablar del tema y establecer lo que está permitido y lo que no. También es importante ayudar a que mi hijo tenga una buena salud mental, porque de esa forma será menos propenso: un desarrollo equilibrado va a hacer que tenga menos probabilidades de consumir o que lo haga de forma controlada. Por último, también es rol de los padres disociar el alcohol de la celebración.
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