concepción junio 2018

82 tell .cl E n Chile se producen cerca de cuatro millones de botellas al día, pero solo el diez por ciento llega a ser reciclada. Es demasiado el vidrio que termina en vertederos, contaminando. De ahí la lucha en la que Oscar Muñoz, fundador de Green Glass, ha estado por casi diez años. Básicamente, el negocio consiste en comprar botellas en los centros de reciclaje que benefician a los recolectores más vulnerables de Santiago y convertirlos en vasos con diseños que se puedan comercializar. Lo hacen a través de la página web (www.greenglass.cl ) o en la tienda del Drugstore en Providencia, pero también tienen una línea de comercialización para hoteles y restaurantes, y otra de regalos corporativos. La idea parece genial y de hecho lo es, pero sus inicios no fueron fáciles, ni mucho menos rodeado de personas que creyeran en él. Ha sido más bien un emprendimiento nacido de una necesidad económica y una enorme convicción personal de hacer un aporte al planeta. LOS INICIOS Todo comenzó cuando un amigo le pidió que le cortara una botella para hacerse un vaso. Aunque en realidad empezó un poco antes, cuando era apenas un niño y sus padres, que hacen artesanía con vitrofusión, le enseñaron a cortar y pulir vidrios. El asunto es que Oscar Muñoz vio en ese primer vaso, cortado para un amigo, una oportunidad de negocio. Era el año 2009 y estudiaba Ingeniería Comer- cial. Como tenía un ramo que se llamaba Em- prendimiento, quiso presentarle a su grupo de trabajo esta idea: reciclar botellas de vidrio, con- vertirlas en vasos y venderlas. Sin embargo, ni sus compañeros ni su profesor, creyeron en él. Oscar insistió con otro grupo, sacó el proyecto adelante, terminó vendiéndole vasos al mismo profesor y los compañeros que lo habían rechazado y comenzó, sin saber, con un negocio que hoy vende más de quinientos millones al año y que, por su enfoque hacia la ecología y lo social, llena de orgullo y realización. Pero más allá de la empresa exitosa que es hoy, Green Glass fue durante muchos años su único sustento económico. “Vendía doscientas Más allá de ser una empresa de vasos que corta botellas recogidas de los desperdicios, nosotros lo que tratamos de hacer es demostrar que el vidrio no es basura”.

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