Conce Abril 2018
76 tell .cl La idea es que las empresas inviertan sus dólares de marketing, los mismos que gastan en una publicación en el diario o en una revista, en esto, en un equipo de deportistas que están luchando por un doble propósito: motivar a miles de personas a hacer deporte y alimentar a personas en emergencia”. nutrición, de alimentación, de triatlón, y al año y medio llegué para representar a Chile en un mundial de Ironman, y me convertí en subcampeón del mundo en mi categoría. A seis segundos estuve de ser campeón mundial. Al mes siguiente, corrí un ironman completo y ahí bajé las nueve horas, que es mucho. Me convertí en el cuarto chileno en lograrlo y ahí dije, chuta, parece que tengo dedos para el piano. Así fue como Eduardo habló con los socios con los que había creado en Chile la empresa de servicios financieros Tyndall Group y les dijo: “Tengo treinta y seis años, descubrí esta pasión, quiero ver hasta dónde llega el cuerpo y la cabeza”. Ellos lo apoyaron cien por ciento. Se tomó un año sabático y se fue a Colorado, Estados Unidos, que es “la meca del triatlón a nivel mundial”, para entrenar con los mejores. habla swahili, una cosa totalmente fuera demi zona de confort. Me fui como voluntario a hacer clases de matemáticas a niños de entre cuatro y siete años. Me cambió la vida. ¿De qué manera? Cuando estaba en África haciendo clases, todos los días a los niños les daban una especie de avena en base a papilla y agua, y algo que me llamó mucho la atención fue que para más de la mitad de mis alumnos esa era la única comida que tenían en el día y, para algunos, la única que tenían en la semana. Y entonces de manera indirecta me tocó vivir la desnutrición infantil, una cuestión que a este lado del mundo no existe y que nunca me había tocado ver. EL HOMBRE DE ACERO En ese mismo viaje, Eduardo vio en internet un video del Ironman de Hawái, que es “como el mundial de los triatlones”, dice. Recuerda haberse inspirado por las historias de las personas que cruzaban la meta. “Es una carrera que dura entre diez y diecisiete horas, donde hay sobrevivientes de cáncer, historias increíbles. Recuerdo haber pensado dos cosas en ese minuto. Lo primero: cómo un ser humano puede hacer esas distancias y en esas condiciones, y lo segundo, algo en la guatame dijo que tenía que hacer esa carrera”. ¿Eras entonces una persona deportista? Corría dos o tres veces a la semana. Cuando chico era tenista, pero después entré a trabajar y pesaba doce kilos más que ahora. Iba al gimnasio a hacer pesas para verme bien y esas cosas, pero estaba lejos de ser triatleta. Lejísimos. ¿Cuándo te conviertes en triatleta? Me encontré con una inscripción para el Ironman de Pucón. Me inscribí sin pensarlo. Terminé Pucón y empecé a entrenar para Hawái día y noche. Soy bien obsesivo para todas las cosas que hago. Me leí más de cien libros de
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