Antofagasta Diciembre 2017
y sin techo, para dos, cinco y hasta ocho personas; este servicio es el que dan las familias locales como la de Sajeev. La suya era una canoa muy pequeña, no vi nada más angosto para moverse entre los canales y, además, tenía un pequeñito toldo que nos cubrió del sol mientras nos internamos en el agua, acompañados por la pequeña Sandra, sin duda, la mejor guía. Éramos tan livianos y delgados que pasábamos hasta por los canales más estrechos y, justo ahí, en las profundidades de Kerala, es que se puede conocer la selva desde adentro, atravesar los arrozales abriendo camino a remo entre las tupidas alfombras de algas y las ramas de gigantescas palmeras que, prácticamente, se acuestan sobre los canales del río Meenappally. Son las aguas del Fisher man, un pescador artesanal y rústico que, cada quince minutos, se hace presente ofreciendo a viva voz sus frescos peces, muchas veces aún vivos. Esta sencilla embarcación también da la libertad de, en cualquier momento, atar la canoa para caminar, y fue en una de esas andanzas que nos topamos con un grupo de monjas saliendo de una iglesia cristiana. Las religiosas caminaban junto a otro grupo de mujeres que trabajaban el arroz y juntos, los dos grupos, formaban un paisaje que decía mucho sobre estas tierras, ya que el veinticinco por ciento de la población es cristiana y vive, en su mayoría, del arroz y la pesca. Además, en Kerala y, casi todo el sur, se mezclan cómodamente el islam, el hinduismo y el cristianismo; las mezquitas y las iglesias; los mantras y el padre nuestro. A pesar de la gran cantidad de resorts de lujo que se han construido en torno a estos pequeños cauces de agua, sus treinta millones de habitantes viven tranquilos, dependiendo del mar, los canales y el turismo. Le llaman “La Venecia India” porque las puertas de las casas, así como en la ciudad europea, también dan al agua, no hay góndolas, pero hay canoas para transportarse y la humedad se respira en cada esquina, inundando de moho las murallas de indios e italianos. El turismo ocurre entre octubre y abril, el resto del año el monzón se instala y la lluvia suele durar más de ciento cincuenta días, con desbordes habituales de canales; es una época del año para estar en casa y poco es lo que se puede explorar afuera. Sin embargo, desde hace algunas temporadas, los meses de lluvia se han vuelto atractivos para el Panchacarma, famoso proceso de desintoxicación a través del ayuno, son veintiún días de reposo, combinado con masajes y meditaciones que ayudan a sostener el intenso proceso de limpieza física y mental. Los paseos en barcos van desde una hora a cuatro días y muchas embarcaciones cuentan con habitaciones, literas, camarotes o lujosas piezas privadas; además de terraza y cocina. Aunque hay que recordar que estamos en India y, lo que muchos ofrecen como lujo, cómodo y limpio, a veces, dista bastante de lo que un occidental espera, entonces conviene estar abierto a las sorpresas. Existen opciones más simples e igualmente atractivas, como navegar por el día, ya sea en las casas botes o en canoas más sencillas, con 47 tell. cl
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDQ4NTc0